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Salmo 30 – Dependencia de Dios (179)

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Salmo 30 Salmo de David

Versículos 6-10: Dependencia de Dios

Bienvenidos a Miradas. Nuestro viaje continuado por los salmos nos ha traído hasta el salmo treinta, uno de los muchos que escribió David, y que nos relata con una gran belleza poética como aprendió la dependencia de Dios en su vida.

Como el salmo es breve lo leemos completo conforme a nuestra costumbre porque así durante por pocos días en lo repasamos vamos memorizando su contenido.

El salmo treinta dice así: “Te glorificaré, oh Jehová, porque me has exaltado, Y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí. Jehová Dios mío, A ti clamé, y me sanaste. Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol; Me diste vida, para que no descendiese a la sepultura. Cantad a Jehová, vosotros sus santos, Y celebrad la memoria de su santidad. Porque un momento será su ira, Pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, Y a la mañana vendrá la alegría. En mi prosperidad dije yo: No seré jamás conmovido, Porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como monte fuerte. Escondiste tu rostro, fui turbado. A ti, oh Jehová, clamaré, Y al Señor suplicaré. ¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad? Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí; Jehová, sé tú mi ayudador. Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre”.

Ya dijimos al comienzo que este salmo muestra una experiencia de dependencia de Dios vivida de forma personal e inolvidable.

En los versículos seis al diez de este salmo treinta, el salmista cuenta como cuando ya se creía fuerte por si mismo comprobó que su fuerza era solamente la de Dios y que cuando quería andar solo fracasaba y tenía que pedir socorro, vamos a leer los versículos citados para comprobarlo.

Dicen así: “En mi prosperidad dije yo: No seré jamás conmovido, Porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como monte fuerte. Escondiste tu rostro, fui turbado. A ti, oh Jehová, clamaré, Y al Señor suplicaré. ¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad? Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí; Jehová, sé tú mi ayudador”.

Comienza el salmista reconociendo que aunque era Dios quien le había fortalecido el se sintió lleno autocomplacencia como si situación fuese conseguida por su esfuerzo, pues dice:

“En mi prosperidad dije yo: No seré jamás conmovido, Porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como monte fuerte”. Pero Dios le retira su apoyo y ya tropieza perdiendo su seguridad y teniendo que clamar por ayuda, pues dice:

“Escondiste tu rostro, fui turbado. A ti, oh Jehová, clamaré, Y al Señor suplicaré”. Y añade, además que sin Dios va a desaparecer por completo y por eso recurre a la misericordia divina que es esa preciosa compasión inmerecida que Dios otorga a quien acude a Él arrepentido, pues dice el salmista:

“¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?

Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí; Jehová, sé tú mi ayudador”.

Haz tú lo mismo.

Repertorio 352 – Spirito Quartet

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Spirito Quartet se conocen estudiando jazz en el conservatorio, todos ellos viviendo en el extranjero Pasan los años y después de un tiempo sus caminos se vuelven a juntar en españa donde actualmente residen y forman este proyectos, tocando en deferentes salas y dandose a conocer.
Ellos son Stanislav de Bulgaria, Jordi catalán, Giancarlo italiano gran batería de la escena de madrileña y Federico de Madrid todos de diferentes países, juntos forman Spirito Quartet.

Salmo 30 – Permanencia (178)

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Salmo 30 Dependencia de Dios

Versículos: 4-5 Permanencia

Bienvenidos a Miradas. Caminando día a día por los salmos ya hemos llegado al salmo treinta, escrito por David, autor de tantos salmos memorables en los cuales nos abre su corazón para mostrarnos como vivía su relación con Dios en la vida diaria, sin esconder sus fracasos ni dejar de mencionar sus victorias, sin ocultar sus pecados ni rebajar sus extraordinarios méritos.

Este salmo treinta es una confesión de como aprendió la dependencia de Dios y la maravilla de su misericordia. Leeremos el salmo completo para después detener nuestra Mirada en los versículos cuatro y cinco que describen un poco del maravilloso carácter de Dios.

El salmo treinta dice así: “Te glorificaré, oh Jehová, porque me has exaltado, Y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí. Jehová Dios mío, A ti clamé, y me sanaste. Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol; Me diste vida, para que no descendiese a la sepultura. Cantad a Jehová, vosotros sus santos, Y celebrad la memoria de su santidad. Porque un momento será su ira, Pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, Y a la mañana vendrá la alegría. En mi prosperidad dije yo: No seré jamás conmovido, Porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como monte fuerte. Escondiste tu rostro, fui turbado. A ti, oh Jehová, clamaré, Y al Señor suplicaré. ¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad? Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí; Jehová, sé tú mi ayudador. Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre”.

Después de leer el salmo treinta, nos detendremos en los versículos cuatro y cinco que describen la maravilla del carácter misericordioso de Dios, pues dicen estos versículos:

“Cantad a Jehová, vosotros sus santos, Y celebrad la memoria de su santidad. Porque un momento será su ira, Pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, Y a la mañana vendrá la alegría”.

Pongamos nuestra Mirada en estos versículos que hacen una descripción admirable del carácter de Dios, veámoslo poco a poco.

Comienza diciendo: “Cantad a Jehová, vosotros sus santos, Y celebrad la memoria de su santidad”.

Convoca a los fieles creyentes a cantar a Dios en primer lugar por su santidad, es decir por la absoluta separación entre Dios y cualquier clase de pecado.

Seguidamente ensalza su bondad que se manifiesta acortando su justa ira y ampliando su amor, pues dice:

“Porque un momento será su ira, Pero su favor dura toda la vida”. Fijémonos entre el contraste de un momento de ira y toda la vida de favor, y todo eso sin merecerlo. Pero aun añade algo más el salmista, pues dice:

“Por la noche durará el lloro, Y a la mañana vendrá la alegría”.

Es otra manera de decirnos que en Dios predomina el amor sobre su justo enojo sobre sus fieles.

¡Qué maravillosa es la misericordia de Dios! No tengas miedo de Dios, acude a Él con confianza y Él te responderá con bendición.