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Salmo 33 – Señor (198)

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Salmo 33 Creador, Señor y Salvador

Versículos 10-12: Señor

Miradas continúa recorriendo el libro de los salmos y ha llegado ya al salmo treinta y tres.

Este salmo, ensalza y proclama a Dios, como Creador, Señor y Salvador. Cada día leemos parte del salmo, para tener una visión más amplia de su contenido, y, seguidamente, examinamos los versículos que ocupan la Mirada del día.

Hoy leeremos los doce primeros versículos del salmo treinta y tres para después comentar los versículos diez al doce con más detalle.

Los doce primeros versículos del salmo treinta y tres dicen así:

“Alegraos, oh justos, en Jehová; En los íntegros es hermosa la alabanza. Aclamad a Jehová con arpa; Cantadle con salterio y decacordio. Cantadle cántico nuevo; Hacedlo bien, tañendo con júbilo. Porque recta es la palabra de Jehová, Y toda su obra es hecha con fidelidad. El ama justicia y juicio; De la misericordia de Jehová está llena la tierra. Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. El junta como montón las aguas del mar; El pone en depósitos los abismos. Tema a Jehová toda la tierra; Teman delante de él todos los habitantes del mundo. Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió. Jehová hace nulo el consejo de las naciones, Y frustra las maquinaciones de los pueblos. El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, El pueblo que él escogió como heredad para sí”.

Después de hacer esta lectura de los doce primeros versículos del salmo treinta y tres, ponemos nuestra Mirada sobre los versículos diez al doce del mismo, que proclaman el señorío de Dios sobre la humanidad, pues dicen así:

“Jehová hace nulo el consejo de las naciones, Y frustra las maquinaciones de los pueblos. El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, El pueblo que él escogió como heredad para sí”. En estos versículos se plantean tres aspectos muy importantes del señorío de Dios.

Vamos a verlos: Primero: Dios está por encima de las decisiones humanas, muy por encima, aunque los hombres crean lo contrario, pues dice el salmo:

“Jehová hace nulo el consejo de las naciones, Y frustra las maquinaciones de los pueblos”.

Es decir, solo salen adelanta los proyectos que Dios permite, porque Él es el Señor.

En segundo lugar: Los proyectos de Dios son inamovibles. Nada, ni nadie, pueden cambiar la ejecución de sus planes eternos. El salmo lo dice así:

“El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones”.

¡Cuantas veces presumimos de grandes, olvidando el poder y la sabiduría eternos de Dios! En tercer lugar: Es un altísimo privilegio formar parte del pueblo escogido de Dios, es decir pertenecerle a Él.

El salmista lo dice con las siguientes palabras: “Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, El pueblo que él escogió como heredad para sí”.

Pertenecer a Dios importa mucho más que toda riqueza, fama o poder. ¿Le perteneces?

Salmo 33 – Creador (197)

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Salmo 33 Creador

Versículos 6-9: Creador, Señor y Salvador

Nuestro viaje por el libro de los salmos ha llegado al salmo treinta y tres y este es su segundo día de encuentro con él.

El salmo treinta y tres es un reconocimiento de Dios en sus facetas de Creador, Señor y Salvador.

Debido la extensión del salmo hemos decidido leer una parte de él cada día y detener nuestra Mirada en uno de los temas que trata.

Hoy leeremos hasta el versículo doce y nuestra Mirada se fijará de forma especial en la grandeza del Creador, descrita en los versículos seis al nueve.

Los primeros doce versículos del salmo treinta y tres dicen así: “Alegraos, oh justos, en Jehová; En los íntegros es hermosa la alabanza. Aclamad a Jehová con arpa; Cantadle con salterio y decacordio. Cantadle cántico nuevo; Hacedlo bien, tañendo con júbilo. Porque recta es la palabra de Jehová, Y toda su obra es hecha con fidelidad. El ama justicia y juicio; De la misericordia de Jehová está llena la tierra. Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. El junta como montón las aguas del mar; Él pone en depósitos los abismos. Tema a Jehová toda la tierra; Teman delante de él todos los habitantes del mundo. Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió. Jehová hace nulo el consejo de las naciones, Y frustra las maquinaciones de los pueblos. El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, El pueblo que él escogió como heredad para sí”.

Después de leer el inicio de este salmo treinta y tres vamos a mirar con atención los versículos seis al nueve que reconociendo a Dios como Creador dicen así:

“Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. El junta como montón las aguas del mar; Él pone en depósitos los abismos. Tema a Jehová toda la tierra; Teman delante de él todos los habitantes del mundo. Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió”.

Este reconocimiento comienza mirando al cielo, a la inmensidad colosal del universo, cuando dice:

“Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca”.

No fue una lenta tarea para algo tan colosal, fue solamente una orden y todo el conjunto de galaxias, estrellas, planetas y su organización fue hecho al momento.

Seguidamente, desciende a la tierra y fija su vista en el inmenso océano cuando dice:

“El junta como montón las aguas del mar; Él pone en depósitos los abismos”.

La mayor parte de la superficie del planeta es agua, pues sus trescientos sesenta y un millones de kilómetros cuadrados cubren más del setenta por ciento de toda superficie del planeta.

Dios creó esa inmensidad. Ahora el salmista llega a una conclusión aplastante: Dios es temible, porque es el Todopoderoso, pues sigue diciendo:

“Tema a Jehová toda la tierra; Teman delante de él todos los habitantes del mundo. Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió”.

En vez de discutir continuamente sobre los orígenes de todo, demos gloria reverente a su Autor.