Espacio presentado por Daniel Valuja.
Salmo 33 Creador, Señor y Salvador
Versículos 10-12: Señor
Miradas continúa recorriendo el libro de los salmos y ha llegado ya al salmo treinta y tres.
Este salmo, ensalza y proclama a Dios, como Creador, Señor y Salvador. Cada día leemos parte del salmo, para tener una visión más amplia de su contenido, y, seguidamente, examinamos los versículos que ocupan la Mirada del día.
Hoy leeremos los doce primeros versículos del salmo treinta y tres para después comentar los versículos diez al doce con más detalle.
Los doce primeros versículos del salmo treinta y tres dicen así:
“Alegraos, oh justos, en Jehová; En los íntegros es hermosa la alabanza. Aclamad a Jehová con arpa; Cantadle con salterio y decacordio. Cantadle cántico nuevo; Hacedlo bien, tañendo con júbilo. Porque recta es la palabra de Jehová, Y toda su obra es hecha con fidelidad. El ama justicia y juicio; De la misericordia de Jehová está llena la tierra. Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. El junta como montón las aguas del mar; El pone en depósitos los abismos. Tema a Jehová toda la tierra; Teman delante de él todos los habitantes del mundo. Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió. Jehová hace nulo el consejo de las naciones, Y frustra las maquinaciones de los pueblos. El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, El pueblo que él escogió como heredad para sí”.
Después de hacer esta lectura de los doce primeros versículos del salmo treinta y tres, ponemos nuestra Mirada sobre los versículos diez al doce del mismo, que proclaman el señorío de Dios sobre la humanidad, pues dicen así:
“Jehová hace nulo el consejo de las naciones, Y frustra las maquinaciones de los pueblos. El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, El pueblo que él escogió como heredad para sí”. En estos versículos se plantean tres aspectos muy importantes del señorío de Dios.
Vamos a verlos: Primero: Dios está por encima de las decisiones humanas, muy por encima, aunque los hombres crean lo contrario, pues dice el salmo:
“Jehová hace nulo el consejo de las naciones, Y frustra las maquinaciones de los pueblos”.
Es decir, solo salen adelanta los proyectos que Dios permite, porque Él es el Señor.
En segundo lugar: Los proyectos de Dios son inamovibles. Nada, ni nadie, pueden cambiar la ejecución de sus planes eternos. El salmo lo dice así:
“El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones”.
¡Cuantas veces presumimos de grandes, olvidando el poder y la sabiduría eternos de Dios! En tercer lugar: Es un altísimo privilegio formar parte del pueblo escogido de Dios, es decir pertenecerle a Él.
El salmista lo dice con las siguientes palabras: “Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, El pueblo que él escogió como heredad para sí”.
Pertenecer a Dios importa mucho más que toda riqueza, fama o poder. ¿Le perteneces?
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