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Salmo 37 – Rumbo seguro (221)

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Salmo 37 Salmo de David

Versículos 27-29: Rumbo seguro

Bienvenidos a Miradas. Desde hace unos días estamos avanzando por el salmo treinta y siete y vamos descubriendo perlas que contiene y que solamente las encontramos cuando lo examinamos con calma.

El salmo treinta y siete fue escrito por David y es bastante extenso, eso nos da la oportunidad de pasar más días en su compañía.

El tema de este salmo es la conveniencia de vivir dependiendo de Dios sin dejarse deslumbrar por los atractivos de este mundo ni desanimarse por sus ataques porque Dios siempre responde con su cuidado a los que confían en Él.

Vamos a leer los versículos veintisiete al veintinueve para después detenernos en cada frase y comentarla.

Los versículos veintisiete al veintinueve del salmo treinta y siete, que nos hablan del buen rumbo en esta vida, dicen así:

“27 Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre. 28 Porque Jehová ama la rectitud, Y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; Mas la descendencia de los impíos será destruida. 29 Los justos heredarán la tierra, Y vivirán para siempre sobre ella”.

Ahora, después de leer estos tres versículos del salmo treinta y siete, vamos a poner nuestra Mirada sobre cada frase de los mismos, como si fuese el zoom de una cámara, para fijarnos más en los detalles.

Comenzamos con el versículo veintisiete, que dice así: “Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre”.

¡Qué poquitas palabras y cuanto contenido! Comienza aconsejando la separación del mal, es decir, dejar de portarse mal, pero no se quedo en el vacío de haber dejado unas costumbres, sino que, seguidamente, aconseja dedicar ese tiempo a portarse bien, y el consejo tiene una poderosa razón de ser, bueno, en realidad son tres, fijémonos bien, que nos ofrece el versículo veintiocho pues dice así:

“Porque Jehová ama la rectitud, Y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados”.

¿Te has fijado en las tres razones? La primera es que a Dios, como es natural de Él, le agrada que nos portemos bien, dejando de hacer el mal.

La segunda es que Él cuida a los que confían en sus consejos y los ponen por obra, y, la tercera es una solemne ampliación de la segunda, porque añade que el cuidado de Dios sobre los que le son agradables es permanente.

Como contraste, termina este versículo veintiocho advirtiendo la terrible consecuencia de no querer agradar a Dios, pues dice:

“Mas la descendencia de los impíos será destruida”.

En otras palabras, no hay futuro para los que insisten en no hacer caso a las advertencias de Dios.

En una nueva y clarísima confirmación del resultado de confiar en el Señor, declara “Los justos heredarán la tierra, Y vivirán para siempre sobre ella”. Fijémonos bien en estas dos afirmaciones, la primera habla de propiedad, pues dice que

“Los justos heredarán la tierra”, esto quiere decir, sin duda alguna, toda la tierra, la nueva tierra, sin imperfección alguna, que anuncian tanto profetas como cartas apostólicas, y, finalmente, añade algo muy importante, que será para siempre.

¿Compartes tú esta esperanza?

Pues puede ser también para ti. Vuélvete a Dios de todo corazón por medio de Jesucristo.

El libro de la vida: Ester | Antiguo Testamento

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En Ester, se nos muestra tras bastidores, la continua lucha de Satanás contra los propósitos de Dios, y más especialmente contra Su Mesías prometido.

La llegada de Cristo a la raza humana fue afirmada sobre la existencia de la raza judía. Así como Amán conspiró contra los judíos con el fin de destruirlos, así también Satanás se ha declarado en contra de Cristo y el pueblo de Dios.

Así como Amán fue vencido sobre la horca que construyó para Mardoqueo, así Cristo usa la misma arma que su enemigo ideó para destruirlo a Él y a Su simiente espiritual. Porque la cruz, por la cual Satanás planeó destruir al Mesías, fue el medio a través del cual Cristo “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.” (Colosenses 2:14-15).

Así como Amán fue colgado en la horca que él construyó para Mardoqueo, así el diablo fue aplastado por la cruz que erigió para destruir a Cristo.

– Aplicación Práctica: El Libro de Ester muestra la elección que hacemos entre ver la mano de Dios en las circunstancias de nuestra vida, y ver las cosas como mera coincidencia.

Dios es el soberano Gobernante del universo y podemos estar seguros de que Sus planes no serán cambiados por las acciones de simples hombres malvados. Aunque Su nombre no es mencionado en el libro, a lo largo de todo el libro, se hace evidente Su cuidado providencial por su pueblo, tanto a individuos como a la nación. Por ejemplo, no podemos dejar de ver que el Todopoderoso ejerció Su influencia sobre el oportuno insomnio del rey Asuero. A través del ejemplo de Mardoqueo y Ester, en este Libro se muestra el silencioso lenguaje de amor que nuestro Padre usa con frecuencia para comunicarse directamente con nuestro espíritu.

Ester probó tener un espíritu enseñable y bondadoso, que también demostró gran fortaleza y obediencia voluntaria.

Salmo 37 – Cuida a los fieles (220)

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Salmo 37 Salmo de David

Versículos 23-26: Cuida a los fieles

Bienvenidos a Miradas. Seguimos avanzando por el salmo treinta y siete desde hace unos días y vamos descubriendo perlas que contiene y que solamente las encontramos cuando lo examinamos con calma.

El salmo treinta y siete fue escrito por David y es bastante extenso.

Este salmo nos ofrece una extensa reflexión sobre la conveniencia de vivir dependiendo de Dios sin dejarse deslumbrar por los atractivos de este mundo ni desanimarse por sus ataques porque Dios siempre responde con su cuidado a los que confían en Él.

Vamos a leer los versículos veintitrés al veintiséis para después detenernos en cada frase y comentarla.

Los versículos veintitrés al veintiséis del salmo treinta y siete dicen así: “23 Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino. 24 Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, Porque Jehová sostiene su mano. 25 Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan. 26 En todo tiempo tiene misericordia, y presta; Y su descendencia es para bendición”.

Después de leer estos versículos, los repasaremos con nuestra Mirada frase por frase.

“Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino”.

El visto bueno, la aprobación de nuestro comportamiento, no la dan los demás, ni nosotros mismos, solo Dios puede darla.

Esta es una lección importante, porque tenemos la costumbre de ser nosotros mismos quienes nos califiquemos, y, como es natural, justificando, o disculpando, nuestros fallos, y poniéndonos siempre una buena nota.
Seguidamente, agrega una preciosa promesa para el creyente en dificultad, pues dice:

“Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, Porque Jehová sostiene su mano”.

Es muy evidente que ese hombre es el creyente, o el justo, que es lo mismo, porque Dios justifica al que cree en la obra redentora de Cristo. Seguidamente hace una afirmación, basada en la experiencia, y referida a lo material, con las siguientes palabras:

“Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan”.

Si nos hemos fijado bien, no dice que se hará rico, sino solamente que no pasará necesidad. Y, seguidamente nos da algún dato más de ese justo del que habla y dice dos cosas muy hermosas;

“En todo tiempo tiene misericordia, y presta; Y su descendencia es para bendición”.

La primera es que se compadece de los que tienen necesidad y no se queda en compasión solamente sino que comparte. La segunda es que sus hijos serán una bendición para él y para los demás, seguramente porque han aprendido esta forma de comportarse, tan elogiable y tan digna de imitar.

En resumen, el mensaje de esta parte del salmo que hemos meditado hoy, es el mismo que el del resto del salmo, es lo mejor depender de Dios, sin dejarse deslumbrar por los atractivos de este mundo, que los tiene, ni desanimarse por sus ataques que se producen.

Las buenas lecciones vale la pena aprenderlas y ponerlas en práctica, esta es una de ellas.

Toma nota para tu bien, no solo temporal sino eterno.