Un espacio para analizar y transformar nuestro sistema de creencias. De la mano de Carlos Fumero, exploramos cómo lo que pensamos sobre nosotros mismos, los demás y la vida moldea nuestra realidad. Un programa que te desafía a renovar tu mente para poder construir una vida plena y con propósito.
Formar discípulos como Jesús: La relación es el principio de una revelación
1. Escogidos para estar con Él: el modelo de Jesús
Marcos 3:14 revela una clave poderosa del discipulado que a menudo se pasa por alto: “Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar”.
Antes de enviar a los discípulos a predicar, Jesús los llamó a estar con Él. Esta es la base del modelo de discipulado que propone David Ferguson en Creador de Héroes: la cercanía precede a la enseñanza. Jesús no comenzó con clases magistrales, sino con una invitación a la relación: “Venid en pos de mí”.
Este estilo de vida, llamado por algunos estudiosos como “diatribe”, hace referencia a una vida compartida, donde el maestro y el discípulo conviven, se observan, se moldean mutuamente. El discipulado ocurre en el camino, no solo en una reunión.
2. Discípulos antes que “cristianos”
Es muy revelador notar que los discípulos no tenían una teología formada sobre Jesús al momento de seguirlo. No sabían que era el Mesías, ni que moriría y resucitaría. Ni siquiera sabían que era divino. Lo siguieron porque Él los llamó y porque algo en su presencia los cautivó.
Pedro camina con Jesús durante tres años hasta que un día, en Cesarea de Filipo, Jesús le pregunta:
“Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” (Mateo 16:15)
Pedro respondió: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”.
Esa revelación no fue instantánea. Fue progresiva, y llegó después de años de relación, errores, perdón, enseñanza, dudas, pruebas, milagros y momentos de intimidad.
Esto nos lleva a una verdad pastoral muy importante:
Podés ser discípulo antes de tener toda la revelación. Jesús forma personas desde la relación, no desde la perfección.