Espacio presentado por Daniel Valuja.
Salmo 1: «Constrastes»
Versículo 6 «Evaluación final»
Bienvenidos a Miradas. Nuestra mirada de hoy sigue fijándose en la inmensa riqueza del primero de los salmos, que, retrata las diferencias entre quien vive teniendo a Dios en cuenta y quien no lo hace así.
Recordemos el texto del salmo para comprobar, en primer lugar, que ese es su tema principal:
«Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá».
Llegamos hoy al versículo sexto y último de este salmo, en el cual encontramos la evaluación final de los dos estilos de vida, del que tiene a Dios en cuenta y del que vive como si Dios no existiese.
Recordemos que hemos titulado «Contrastes» al salmo en su conjunto porque presenta la valoración de Dios sobre esas dos formas de vivir que en el salmo son denominadas la de los justos y la de los malos.
Después de haber repasado, en sucesivas Miradas, los resultados y sentencia final de cada actitud para con Dios, llegamos hoy a lo que podríamos llamar «la evaluación final» de ambas formas de vivir.
El último versículo del salmo dice:
«Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá».
Volviendo atrás, recordemos que el salmo presenta primero una forma de vida que se caracteriza por la separación decidida y continua de pensamientos, actitudes y costumbres que desagradan a Dios, alimentando la mente, y por lo tanto la conducta, de la meditación en la Palabra de Dios, lo cual produce una vida sana y fuerte que es un rotundo testimonio de agradar a Dios.
Por el contrario se presenta otro estilo de vida del cual se dice que hace todo lo contrario consiguiendo así una vida que no solo desagrada a Dios sino que es absolutamente inútil delante de Él.
Al fin, compareciendo ante la sentencia final delante del trono de Dios, el que ha vivido en los caminos del Señor es agregado a su reino eterno y el que no le tuvo en cuenta es expulsado del mismo.
Por eso, el último versículo recoge la evaluación final de Dios sobre ambos tipos de vida de la forma siguiente:
«Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá».
Es decir, los que han decidido hacer la voluntad de Dios y andar en sus caminos, creyendo a su Palabra están para siempre entre sus amigos y los que no lo han hecho así, ya no tendrán una nueva oportunidad, ya no podrán rectificar aunque ya saben en que se han equivocado, su senda les lleva a las tinieblas eternas.
Si te has dado cuenta que esta es tu situación, aun estás a tiempo, vuélvete a Dios de corazón y pídele perdón por tu vida.
Él no quiere que estés entre los que perecen, sino entre los que se salvan.
(por Daniel Valuja)
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