Salmo 1 – Evaluación final (6)

Salmo 1: «Constrastes»
Versículo 6 «Evaluación final»
Bienvenidos a Miradas. Nuestra mirada de hoy sigue fijándose en la inmensa riqueza del primero de los salmos, que, retrata las diferencias entre quien vive teniendo a Dios en cuenta y quien no lo hace así.
Recordemos el texto del salmo para comprobar, en primer lugar, que ese es su tema principal:
«Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá».
Llegamos hoy al versículo sexto y último de este salmo, en el cual encontramos la evaluación final de los dos estilos de vida, del que tiene a Dios en cuenta y del que vive como si Dios no existiese.
Recordemos que hemos titulado «Contrastes» al salmo en su conjunto porque presenta la valoración de Dios sobre esas dos formas de vivir que en el salmo son denominadas la de los justos y la de los malos.
Después de haber repasado, en sucesivas Miradas, los resultados y sentencia final de cada actitud para con Dios, llegamos hoy a lo que podríamos llamar «la evaluación final» de ambas formas de vivir.
El último versículo del salmo dice:
«Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá».
Volviendo atrás, recordemos que el salmo presenta primero una forma de vida que se caracteriza por la separación decidida y continua de pensamientos, actitudes y costumbres que desagradan a Dios, alimentando la mente, y por lo tanto la conducta, de la meditación en la Palabra de Dios, lo cual produce una vida sana y fuerte que es un rotundo testimonio de agradar a Dios.
Por el contrario se presenta otro estilo de vida del cual se dice que hace todo lo contrario consiguiendo así una vida que no solo desagrada a Dios sino que es absolutamente inútil delante de Él.
Al fin, compareciendo ante la sentencia final delante del trono de Dios, el que ha vivido en los caminos del Señor es agregado a su reino eterno y el que no le tuvo en cuenta es expulsado del mismo.
Por eso, el último versículo recoge la evaluación final de Dios sobre ambos tipos de vida de la forma siguiente:
«Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá».
Es decir, los que han decidido hacer la voluntad de Dios y andar en sus caminos, creyendo a su Palabra están para siempre entre sus amigos y los que no lo han hecho así, ya no tendrán una nueva oportunidad, ya no podrán rectificar aunque ya saben en que se han equivocado, su senda les lleva a las tinieblas eternas.
Si te has dado cuenta que esta es tu situación, aun estás a tiempo, vuélvete a Dios de corazón y pídele perdón por tu vida.
Él no quiere que estés entre los que perecen, sino entre los que se salvan.
(por Daniel Valuja)
Salmo 1 – Vidas sin futuro (5)

Salmo 1: «Contrastes»
Versículo 5 «Vidas sin futuro»
Bienvenidos a Miradas. Nuestra mirada sigue fijándose hoy en la inmensa riqueza del primero de los salmos, que retrata las diferencias entre quien vive teniendo a Dios en cuenta y quien no lo hace así.
Recordemos el texto del salmo para comprobar, en primer lugar, que ese contraste entre dos formas de vivir es su tema principal:
«Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá».
Los tres primeros versículos se ocupan del que tiene a Dios en cuenta en su vida y por ello vive sometido a su Palabra Santa exhibiendo un testimonio brillante.
Los versículos cuatro y cinco describen las consecuencias para la vida del que no quiere saber nada de Dios. En el versículo cuatro se pone de relieve la inutilidad de su vida al compararla a los restos de paja que se lleva el viento cuando se limpia el trigo.
Y hoy llegamos al versículo cinco que se ocupa del triste final de los que no quieren tener a Dios en cuenta en su vida, cuando tengan que presentarse ante el trono del juicio de Dios, ante el verdadero Tribunal Supremo, pues dice:
«Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos».
El texto tiene dos partes muy claras, la primera es la que dice: «Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio».
Este cuadro es terrible, pues ante el máximo y definitivo tribunal, no tendrán defensor alguno, porque no tendrán defensa posible, nada que decir, ninguna disculpa, ninguna justificación, han decidido vivir así a sabiendas.
La segunda parte del versículo es consecuencia de la primera pues dice «Ni los pecadores en la congregación de los justos».
Es decir, como no tienen excusa, ni coartada, ni defensa posible; pues su actitud a lo largo de toda una vida ha sido vivir sin Dios, aunque tenían clarísimos testimonios de su existencia y de sus demandas, no tendrán ninguna posibilidad de ser agregados al pueblo de Dios, al pueblo de los salvados.
Aun nos queda la evaluación final, con la que termina el salmo, y que veremos el próximo día, pero las Miradas que hemos dedicado a este salmo hasta hoy nos dejan ante un cuadro muy familiar.
Nos presenta a dos tipos de personas, su forma de vivir y las consecuencias, tanto temporales como finales.
Un grupo es tipificado por el que saturado por el conocimiento y meditación de la palabra de Dios vive apartado de pensamientos, conducta y carácter malvados y su forma de vivir en el temor de Dios impacta a su alrededor generando admiración y respeto.
El otro grupo es todo lo contrario, pues su desprecio a todo lo que tenga que ver con Dios termina en una vida absolutamente inútil para Dios que les lleva a la triste situación que hemos visto hoy: expulsados para siempre de su presencia.
Busca a Dios con sinceridad y temor, llénate de su Palabra y déjala gobernar en tu vida. Los resultados serán eternos.
(por Daniel Valuja)
Salmo 1 – Vidas estériles (4)

SALMO 1: «Contrastes»
Versículo 4 «Vidas estériles»
Nuestra mirada sigue fijándose en la inmensa riqueza del primero de los salmos, que, retrata las diferencias entre quien vive teniendo a Dios en cuenta y quien no lo hace así.
Recordemos el texto del salmo para comprobar que ese es su tema principal:
«Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá».
Llegamos al versículo cuarto que se ocupa de los que no quieren tener a Dios en cuenta en su vida y de los que, como contraste a lo que ha dicho de los que agradan a Dios y que tienen su Palabra como guía diaria, de estos dice:
«No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento».
Es necesario recordar de nuevo que el salmo presenta los contrastes entre quien vive en el temor de Dios sometido a su Palabra y quien hace todo lo contrario, por esa razón debemos recordar los primeros versículos del salmo pero modificando el texto en sentido opuesto para que se entienda mejor este versículo.
Veamos, si los versículos uno al tres, refiriéndose al creyente decían:
«Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará».
Es evidente que al referirse a quien no quiere saber nada de someterse a Dios diría:
«Desventurado, infeliz, desgraciado, el que anduvo en consejo de malos, estuvo en camino de pecadores y en silla de escarnecedores se ha sentado; pues no soporta la ley de Jehová, y nunca se para a reflexionar en ella».
Por eso el versículo cuarto, en vez de referirse al árbol junto al agua, siempre lozano, dice:
«No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento».
Recordemos que «tamo» es polvo o paja muy menuda que se lleva el viento al aventar el grano después de la trilla. Es decir el tamo es lo inútil, lo que no sirve y que debe separarse del fruto.
Por lo tanto, el salmo nos lleva, de momento, al convencimiento de que las vidas sin Dios son inútiles, estériles, que solo valen para tirarlas a la basura.
Esto impresiona. Una vida, sea cual sea su duración, llena de actividad, de trabajo, quizá de éxitos, incluso de fama, en suma, toda una vida, que puede incluir sacrificios y heroicidades.
Toda una vida, que, vivida de espaldas a Dios, como si Dios no existiese, o, tal vez, burlándose de los que creen en Él, es valorada por Dios como inútil que no ha servido para nada.
Por lo tanto, la persona cuya conducta no agrada a Dios tiene su mente llena de las ambiciones y planteamientos propios de este mundo y de ahí surgen sus actitudes y su forma de vivir al margen de Dios.
Si tu vida es así, no sigas desperdiciándola, vuélvete a Dios por medio de su Palabra para darle el sentido correcto a tu vida.
(por Daniel Valuja)
Salmo 1 – Vidas fructíferas (3)

Salmo 1: «Constrastes»
Versículo 3 «Vidas fructíferas»
Bienvenidos a Miradas. Nuestra mirada sigue fijándose en la inmensa riqueza del primero de los salmos, que, retrata las diferencias entre quien vive teniendo a Dios en cuenta y quien no lo hace así.
Vamos a recordar de nuevo lo que dice este salmo, que es lo siguiente:
«Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá».
En una Mirada anterior, también dedicada a este salmo, hemos visto que el secreto de la vida separada para Dios surge de una mente alimentada por su Palabra Santa cada día.
Hoy nuestra Mirada se detendrá en una de las consecuencias, el aspecto de la vida de la persona cuya separación de las costumbres que le circundan se basa en la meditación de la Palabra de Dios.
El tercero de los versículos del salmo primero dice que esa persona:
«Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará».
No perdamos de vista que está hablando de la relación con Dios. El versículo dice cuatro cosas muy interesantes del aspecto de la persona que agrada a Dios. Primera su fortaleza, pues es «como árbol plantado junto a corrientes de aguas» y la primera condición para que un árbol crezca fuerte es tener agua cerca.
Sin duda se trata de fortaleza moral, la que produce tener la certeza de que sus opiniones están bien fundamentadas en Dios mismo.
La segunda cosa son los resultados de su vida, pues dice que «da su fruto en su tiempo». Los resultados de su vida se verán en la madurez de su carácter y eso lleva su tiempo, pero se ve con claridad.
Una persona con la madurez que se alimenta de la mente de Dios llama la atención.
La tercera cosa que le distingue es su lozanía, su aspecto agradable, no el físico sino el moral, pues dice que «su hoja no cae», es decir mantiene su mejor aspecto en cualquier tiempo y en toda circunstancia. La paz del Señor en el carácter de una persona siempre impresiona, sobre todo cuando las cosas le van mal.
Y llegamos a la parte en la que es más fácil equivocarse, la que dice: «Y todo lo que hace, prosperará».
Recordemos que el salmo habla, sobre todo, de lo espiritual, ya que los buenos resultados de la vida del justo provienen de su relación continua con la Palabra de Dios, y no son necesariamente materiales, sino espirituales que son los valores permanentes.
Así que la prosperidad de la que habla el texto, puede ser, o no, acompañada de la prosperidad material, pero, sin duda, será muy visible una gran riqueza espiritual, acompañada de éxitos en lo que se propone en el ámbito moral y espiritual.
Vivimos en un mundo tan materialista, donde el tener se valora más que el ser, que nos cuesta comprender que la verdadera prosperidad es la espiritual, la que Dios da a los que le aman. Que esa sea nuestra prosperidad. Es la única que vale la pena.
(por Daniel Valuja)
Salmo 1 – Comunión con Dios (2)

Salmo 1: «Contrastes»
Versículo 2 «Comunión con Dios»
Bienvenidos a Miradas. Nuestra mirada sigue fijándose en la inmensa riqueza del primero de los salmos, que, retrata las diferencias entre quien vive teniendo a Dios en cuenta y quien no lo hace así.
Vamos a recordar de nuevo el texto de este salmo, que dice así:
«Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá.»
En una Mirada anterior hemos visto en el versículo uno las claves de la separación del que vive en el temor de Dios y nos hemos fijado en que esa separación comienza por la mente que no se deja arrastrar por la forma de pensar de los que viven como si Dios no existiese para manifestarse en una conducta consecuente.
Recordemos lo que decía ese versículo:
«Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado».
El versículo segundo nos explica el secreto de la vida separada para Dios en medio de un mundo, que, no solo le ignora sino que se burla de Él, pues dice el versículo dos:
«Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche».
Decíamos hace un momento que la conducta comienza por la mente y, por tanto, una conducta separada de la forma de vivir sin tener a Dios en cuenta, comienza por una mente separada. Pero, sabemos muy bien que la mente no puede estar desocupada, así que es necesario tenerla ocupada con algo positivo, que contrarreste la influencia del entorno que se opone a Dios.
Este versículo segundo nos revela el secreto en dos fases, la primera es que lo pasa bien con la Palabra de Dios, pues dice que «en la ley de Jehová está su delicia».
Es evidente que ha descubierto la riqueza inmensa de las Escrituras y tiene con su lectura el mayor deleite, vamos, que disfruta leyendo la Biblia, pues no dice que sea una de sus aficiones, sino que es su delicia, o sea su mayor gozo.
Ha descubierto que es el alimento ideal para que su mente se mantenga separada y además le gusta, por eso no nos extraña la segunda parte del secreto de la separación de su mente para Dios, pues leemos que «en su ley medita de día y de noche».
Este meditar, o pensar, o repasar, o reflexionar, supone haber aprendido de memoria lo que después medita.
Ese repaso tiene dos grandes ventajas, una que su mente está ocupada con los mejores pensamientos con lo cual impide el paso a otros, y, en segundo lugar, este ejercicio de repaso, de meditación sosegada, permite descubrir riquezas del texto, que pasan muchas veces desapercibidas en una lectura rápida.
Por lo tanto, la persona cuya conducta agrada a Dios tiene su mente saturada de su Palabra y de ahí surgen sus actitudes y su forma de vivir claramente distanciada de una sociedad que ha decidido marginar a Dios.
Así que el secreto de una vida que agrada a Dios es una relación constante con su Palabra.
Haz la prueba y lo comprobarás y disfrutarás.
(por Daniel Valuja)
Salmo 1 – Vidas separadas (1)

Salmo 1: «Contrastes»
Versículo 1 «Vidas separadas»
Bienvenidos a Miradas. Nuestra mirada estará durante unos días examinando el primero de los salmos, que es, a la vez, magistral introducción a los ciento cincuenta cánticos del salterio.
Este salmo presenta los contrastes entre quien vive en el temor de Dios y quien no lo hace así. Vayamos al texto, para tener una adecuada visión de conjunto y así examinar cada una de sus partes.
El salmo dice: Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.
Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento.
Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá.
Desde esa mirada que el salmo nos ofrece del conjunto de los contrastes entre quien tiene a Dios en cuenta en su vida y quien pasa de Él, por su forma de vivir y por sus consecuencias, comenzaremos por el primer versículo del salmo que nos descubre la permanente separación de las costumbres malvadas, por parte del que vive en el temor de Dios.
Volvamos por un momento al texto para leer de nuevo el versículo primero del salmo, que dice así: «Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado».
Este breve versículo nos deja cuatro cosas importantes, la primera es la calificación que se da a la persona temerosa de Dios, las otras tres forman un conjunto de actitudes que definen toda su vida. Veamos: a la persona que vive en el temor de Dios se le llama «Bienaventurado», es decir: dichoso, feliz, o tal vez, más bien, bendecido por Dios.
Dicho de otra forma, el conjunto de su conducta es agradable a Dios y tiene su aprobación. Veamos ahora las tres actitudes del temeroso de Dios cuya conducta tiene la aprobación de Dios.
En primer lugar, dice el texto que «no anduvo en consejo de malos», es decir que no participa de las opiniones de los que quieren vivir como si Dios no existiese, de los que le cuestionan, de los que no le tienen en cuenta, en suma, que la primera separación para vivir en la voluntad de Dios, se produce en la mente, en los pensamientos, pensamientos que después afloran en palabras y terminan manifestándose en hechos, es decir, en una forma de vida.
En segundo lugar, añade el texto «Ni estuvo en camino de pecadores», o sea, la trayectoria de su vida se manifiesta claramente separada porque su conducta, sus costumbres, son claramente diferentes, al buscar ser agradable a Dios, sin importarle ni el que dirán ni sus consecuencias.
Y, en tercer lugar, se nos dice que «Ni en silla de escarnecedores se ha sentado», esto de sentarse señala una actitud ya plenamente establecida, es decir, una forma de opinar, de vivir y de ser, en la cual Dios, no solamente no tiene cabida sino que es considerado un estorbo, una limitación indeseada, por eso es objeto de burlas e incluso de desprecio.
El temeroso de Dios no forma parte de este grupo. Así que la separación que agrada a Dios comienza por la mente y se muestra en todos los aspectos de la vida, recuérdalo.
Salmo 2 – Oposición a Dios (7)

Salmo 2 «Advertencia»
Versículos del 1 al 3 ‘»Oposición a Dios»
Bienvenidos a Miradas. Nuestra mirada estará durante unos días examinando el segundo de los salmos, que es, a la vez, un magistral recorrido por gran parte de la historia humana, en su oposición a Dios, para hacer una solemne advertencia de forma especial a los que rigen sus pueblos.
Desde esa perspectiva de advertencia, que abarca todo el salmo, vamos a recordar el texto del mismo que dice así:
«¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos Contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, Y echemos de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor, Y los turbará con su ira. Pero yo he puesto mi rey Sobre Sion, mi santo monte. Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; Como vasija de alfarero los desmenuzarás. Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; Admitid amonestación, jueces de la tierra. Servid a Jehová con temor, Y alegraos con temblor. Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; Pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían».
Seguramente nos hemos dado cuenta como retrata de forma muy clara algo que en nuestros días se ve con absoluta claridad: La masiva oposición a Dios en todo el planeta, animada por sus gobernantes y legislaciones, pero el salmo no se queda ahí sino que anuncia la terrible reacción divina por medio de Dios el Hijo y advierte a los señores de este mundo para que corrijan su actitud para con Dios mientras aun están a tiempo.
Comenzaremos por dedicar nuestra Mirada de hoy a la oposición a Dios, que, aunque tiene especial cumplimiento en dos momentos clave de la historia, uno en la muerte de Cristo y otro en los días finales de la historia, se manifiesta de forma mundial, ampliada por los medios de comunicación de masas en nuestros días, y se describe de forma fiel en los tres primeros versículos de este salmo segundo pues dicen:
«¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, Y echemos de nosotros sus cuerdas».
El texto ofrece tres niveles de oposición, tal vez sucesivos, el pueblo llano, al que se llama «las gentes», las naciones, llamadas aquí «los pueblos» y los gobiernos y legisladores en un gran acuerdo global «Se levantarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos».
Se trata de una especie de ONU que tiene un objetivo común: «Contra Jehová y contra su ungido», es decir contra Dios Padre y Dios Hijo manifestado en carne.
Y, por último, la finalidad es la independencia total de Dios, pues nos dice: «Rompamos sus ligaduras, Y echemos de nosotros sus cuerdas».
Vamos, como si Dios fuese un peligroso tirano contra el que es necesario rebelarse. No es necesario esforzarse mucho para ver distintos aspectos de esto en el día de hoy, tanto en la sociedad en general como en los grandes de este mundo y en las leyes.
Estemos atentos. Los acontecimientos se precipitan.
(por Daniel Valuja)