Espacio presentado por Daniel Valuja.
Salmo 33 Creador
Versículos 6-9: Creador, Señor y Salvador
Nuestro viaje por el libro de los salmos ha llegado al salmo treinta y tres y este es su segundo día de encuentro con él.
El salmo treinta y tres es un reconocimiento de Dios en sus facetas de Creador, Señor y Salvador.
Debido la extensión del salmo hemos decidido leer una parte de él cada día y detener nuestra Mirada en uno de los temas que trata.
Hoy leeremos hasta el versículo doce y nuestra Mirada se fijará de forma especial en la grandeza del Creador, descrita en los versículos seis al nueve.
Los primeros doce versículos del salmo treinta y tres dicen así: “Alegraos, oh justos, en Jehová; En los íntegros es hermosa la alabanza. Aclamad a Jehová con arpa; Cantadle con salterio y decacordio. Cantadle cántico nuevo; Hacedlo bien, tañendo con júbilo. Porque recta es la palabra de Jehová, Y toda su obra es hecha con fidelidad. El ama justicia y juicio; De la misericordia de Jehová está llena la tierra. Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. El junta como montón las aguas del mar; Él pone en depósitos los abismos. Tema a Jehová toda la tierra; Teman delante de él todos los habitantes del mundo. Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió. Jehová hace nulo el consejo de las naciones, Y frustra las maquinaciones de los pueblos. El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, El pueblo que él escogió como heredad para sí”.
Después de leer el inicio de este salmo treinta y tres vamos a mirar con atención los versículos seis al nueve que reconociendo a Dios como Creador dicen así:
“Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. El junta como montón las aguas del mar; Él pone en depósitos los abismos. Tema a Jehová toda la tierra; Teman delante de él todos los habitantes del mundo. Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió”.
Este reconocimiento comienza mirando al cielo, a la inmensidad colosal del universo, cuando dice:
“Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca”.
No fue una lenta tarea para algo tan colosal, fue solamente una orden y todo el conjunto de galaxias, estrellas, planetas y su organización fue hecho al momento.
Seguidamente, desciende a la tierra y fija su vista en el inmenso océano cuando dice:
“El junta como montón las aguas del mar; Él pone en depósitos los abismos”.
La mayor parte de la superficie del planeta es agua, pues sus trescientos sesenta y un millones de kilómetros cuadrados cubren más del setenta por ciento de toda superficie del planeta.
Dios creó esa inmensidad. Ahora el salmista llega a una conclusión aplastante: Dios es temible, porque es el Todopoderoso, pues sigue diciendo:
“Tema a Jehová toda la tierra; Teman delante de él todos los habitantes del mundo. Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió”.
En vez de discutir continuamente sobre los orígenes de todo, demos gloria reverente a su Autor.
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