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Salmo 81 – Libertados (438)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Estamos recorriendo, poco a poco, el salmo ochenta y uno, que es otro de los salmos de la colección de Asaf y seguramente tiene como finalidad ser cantado en alguna celebración especial, pero, además de la alabanza, también recuerda las ingratitudes de Israel con Dios a lo largo de la historia y las bendiciones que perdieron por ser rebeldes.

Cada día leemos unos cuantos versículos que nos ayudan a tener delante el contexto de los que vamos a comentar.

Hoy leeremos los versículos uno al nueve de este salmo ochenta y uno, que dicen así:

“Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra; Al Dios de Jacob aclamad con júbilo. Entonad canción, y tañed el pandero, El arpa deliciosa y el salterio. Tocad la trompeta en la nueva luna, En el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne. Porque estatuto es de Israel, Ordenanza del Dios de Jacob. Lo constituyó como testimonio en José Cuando salió por la tierra de Egipto. Oí lenguaje que no entendía; Aparté su hombro de debajo de la carga; Sus manos fueron descargadas de los cestos. En la calamidad clamaste, y yo te libré; Te respondí en lo secreto del trueno; Te probé junto a las aguas de Meriba. Oye, pueblo mío, y te amonestaré. Israel, si me oyeres, No habrá en ti dios ajeno, Ni te inclinarás a dios extraño”.

Aunque acabamos de leerlos, vamos a leer de nuevo los versículos seis al nueve para comentarlos en detalle.

Los versículos seis al nueve del salmo ochenta y uno, que recuerdan cuando Israel fue liberado de la esclavitud en Egipto, dicen así:

“Aparté su hombro de debajo de la carga; Sus manos fueron descargadas de los cestos. En la calamidad clamaste, y yo te libré; Te respondí en lo secreto del trueno; Te probé junto a las aguas de Meriba. Oye, pueblo mío, y te amonestaré. Israel, si me oyeres, No habrá en ti dios ajeno, Ni te inclinarás a dios extraño”.

Vamos a repasarlos poco a poco, frase a frase.

Las dos primeras describen, de forma muy gráfica, la liberación, pues la primera se refiere al peso soportado y la segunda al contenedor de la carga, veamos, la primera frase dice:

“Aparté su hombro de debajo de la carga”, curioso, no dice quité la carga, sino aparté su hombro, es decir, liberé al portador.

La segunda frase, con la misma idea, completa la descripción, pues dice: “Sus manos fueron descargadas de los cestos”.

Y, seguidamente, describe el proceso de su misericordia, pues dice:

“En la calamidad clamaste, y yo te libré; Te respondí en lo secreto del trueno”.

El poder de Dios acudió a liberar a su pueblo. A continuación se les recuerda su rebeldía al poco de salir de Egipto, pues les dice: “Te probé junto a las aguas de Meriba”.

Y termina esta parte del salmo con una cariñosa propuesta de Dios a su pueblo, diciendo:

“Oye, pueblo mío, y te amonestaré. Israel, si me oyeres, No habrá en ti dios ajeno, Ni te inclinarás a dios extraño”.

El Dios Salvador les propone que le sirvan en exclusiva, pero habría de ser una sumisión voluntaria. Dios tiene todo el derecho a obligar, pero no lo hace.

Sometámonos a Él. es el mejor proyecto de vida posible.

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