Espacio presentado por Daniel Valuja.
SALMO 1: «Contrastes»
Versículo 4 «Vidas estériles»
Nuestra mirada sigue fijándose en la inmensa riqueza del primero de los salmos, que, retrata las diferencias entre quien vive teniendo a Dios en cuenta y quien no lo hace así.
Recordemos el texto del salmo para comprobar que ese es su tema principal:
«Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá».
Llegamos al versículo cuarto que se ocupa de los que no quieren tener a Dios en cuenta en su vida y de los que, como contraste a lo que ha dicho de los que agradan a Dios y que tienen su Palabra como guía diaria, de estos dice:
«No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento».
Es necesario recordar de nuevo que el salmo presenta los contrastes entre quien vive en el temor de Dios sometido a su Palabra y quien hace todo lo contrario, por esa razón debemos recordar los primeros versículos del salmo pero modificando el texto en sentido opuesto para que se entienda mejor este versículo.
Veamos, si los versículos uno al tres, refiriéndose al creyente decían:
«Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará».
Es evidente que al referirse a quien no quiere saber nada de someterse a Dios diría:
«Desventurado, infeliz, desgraciado, el que anduvo en consejo de malos, estuvo en camino de pecadores y en silla de escarnecedores se ha sentado; pues no soporta la ley de Jehová, y nunca se para a reflexionar en ella».
Por eso el versículo cuarto, en vez de referirse al árbol junto al agua, siempre lozano, dice:
«No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento».
Recordemos que «tamo» es polvo o paja muy menuda que se lleva el viento al aventar el grano después de la trilla. Es decir el tamo es lo inútil, lo que no sirve y que debe separarse del fruto.
Por lo tanto, el salmo nos lleva, de momento, al convencimiento de que las vidas sin Dios son inútiles, estériles, que solo valen para tirarlas a la basura.
Esto impresiona. Una vida, sea cual sea su duración, llena de actividad, de trabajo, quizá de éxitos, incluso de fama, en suma, toda una vida, que puede incluir sacrificios y heroicidades.
Toda una vida, que, vivida de espaldas a Dios, como si Dios no existiese, o, tal vez, burlándose de los que creen en Él, es valorada por Dios como inútil que no ha servido para nada.
Por lo tanto, la persona cuya conducta no agrada a Dios tiene su mente llena de las ambiciones y planteamientos propios de este mundo y de ahí surgen sus actitudes y su forma de vivir al margen de Dios.
Si tu vida es así, no sigas desperdiciándola, vuélvete a Dios por medio de su Palabra para darle el sentido correcto a tu vida.
(por Daniel Valuja)
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