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Salmo 1 – Vidas sin futuro (5)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 1: «Contrastes»

Versículo 5 «Vidas sin futuro»

Bienvenidos a Miradas. Nuestra mirada sigue fijándose hoy en la inmensa riqueza del primero de los salmos, que retrata las diferencias entre quien vive teniendo a Dios en cuenta y quien no lo hace así.

Recordemos el texto del salmo para comprobar, en primer lugar, que ese contraste entre dos formas de vivir es su tema principal:

«Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá».

Los tres primeros versículos se ocupan del que tiene a Dios en cuenta en su vida y por ello vive sometido a su Palabra Santa exhibiendo un testimonio brillante.

Los versículos cuatro y cinco describen las consecuencias para la vida del que no quiere saber nada de Dios. En el versículo cuatro se pone de relieve la inutilidad de su vida al compararla a los restos de paja que se lleva el viento cuando se limpia el trigo.

Y hoy llegamos al versículo cinco que se ocupa del triste final de los que no quieren tener a Dios en cuenta en su vida, cuando tengan que presentarse ante el trono del juicio de Dios, ante el verdadero Tribunal Supremo, pues dice:

«Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos».

El texto tiene dos partes muy claras, la primera es la que dice: «Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio».

Este cuadro es terrible, pues ante el máximo y definitivo tribunal, no tendrán defensor alguno, porque no tendrán defensa posible, nada que decir, ninguna disculpa, ninguna justificación, han decidido vivir así a sabiendas.

La segunda parte del versículo es consecuencia de la primera pues dice «Ni los pecadores en la congregación de los justos».

Es decir, como no tienen excusa, ni coartada, ni defensa posible; pues su actitud a lo largo de toda una vida ha sido vivir sin Dios, aunque tenían clarísimos testimonios de su existencia y de sus demandas, no tendrán ninguna posibilidad de ser agregados al pueblo de Dios, al pueblo de los salvados.

Aun nos queda la evaluación final, con la que termina el salmo, y que veremos el próximo día, pero las Miradas que hemos dedicado a este salmo hasta hoy nos dejan ante un cuadro muy familiar.

Nos presenta a dos tipos de personas, su forma de vivir y las consecuencias, tanto temporales como finales.

Un grupo es tipificado por el que saturado por el conocimiento y meditación de la palabra de Dios vive apartado de pensamientos, conducta y carácter malvados y su forma de vivir en el temor de Dios impacta a su alrededor generando admiración y respeto.

El otro grupo es todo lo contrario, pues su desprecio a todo lo que tenga que ver con Dios termina en una vida absolutamente inútil para Dios que les lleva a la triste situación que hemos visto hoy: expulsados para siempre de su presencia.

Busca a Dios con sinceridad y temor, llénate de su Palabra y déjala gobernar en tu vida. Los resultados serán eternos.

(por Daniel Valuja)

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