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Salmo 31 – Confianza esperanzada (188)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 31 Confianza en la angustia

Versículos 19-20: Confianza esperanzada

Bienvenidos a Miradas. En nuestro continuado recorrido por el riquísimo libro de los salmos hemos llegado al salmo treinta y uno, bueno, ya estamos llegando al final del mismo.

Este salmo es uno de los muchos que escribió David y retrata una situación muy difícil y angustiosa, que parece sin esperanza y, en medio de ella, el salmista se refugia y proclama su total confianza en Dios.

El salmo treinta y uno es una oración que nos cuenta lo que sucede en el corazón del salmista en circunstancias tan dolorosas.

Vamos a dar lectura a los versículos diecinueve y veinte del salmo para después ir desgranando su contenido poco a poco.

Los versículos diecinueve y veinte del salmo treinta y uno dicen así:

“¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, Que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; Los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas”.

Después de leer esto, resulta evidente que el mal momento ya ha pasado y que Dios está respondiendo al ruego del salmista con su ayuda, lo cual enciende la llama de la esperanza.

Veamos de nuevo como se expresa el salmista, comienza diciendo:

“¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, Que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!”.

Aunque viene a decir lo mismo, en realidad dice dos cosas diferentes en relación a lo mismo, pues primero dice:

“¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen!”.

Enfatiza en esta frase el hecho de guardar, como un regalo especial para los suyos, esa manifestación de su bondad liberadora.

¡Que precioso es saber que Dios siempre guarda cosas preciosas para los que le aman!

Sin duda aun nos quedan muchas de esas por descubrir.

Pero, después añade: “¡Que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!”.

Lo que añade aquí el salmista es muy importante, pues, aunque se refiere a lo mismo, descubre un nuevo aspecto muy valioso y es que su ayuda es manifiesta delante de los demás, como un testimonio de Dios señalando a los suyos. Pero el salmista sigue con su gratitud a Dios, diciendo:

“En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; Los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas”.

Esto es algo así como decir, aunque las calumnias son como flechas envenenadas, Dios esconde a los suyos de tal manera que no pueden tocarles.

Es curioso que no dice que les tapa la boca a los conspiradores, sino que pone a cubierto a los suyos para que los ataques no les toquen. ¿Cómo será esto en la práctica?

Probablemente incluye dos cosas, la primera es que Dios no permite que las maniobras de los enemigos dañen a los suyos y, en segundo lugar, cuando su comportamiento no tiene huecos por los cuales señalarles, porque hacen la voluntad de Dios, están a salvo de los ataques de los calumniadores.

¡Qué importante es tener un Dios así!

¿Lo tienes o aun lo estás buscando?

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