Un espacio para analizar y transformar nuestro sistema de creencias. De la mano de Carlos Fumero, exploramos cómo lo que pensamos sobre nosotros mismos, los demás y la vida moldea nuestra realidad. Un programa que te desafía a renovar tu mente para poder construir una vida plena y con propósito.
El secularismo no avanza principalmente porque el mundo critique nuestra fe, sino porque los creyentes dejamos de vivirla. Como dice Magnus Malm:
«No es la fe criticada la que nos seculariza, es la fe no practicada. Es la oración que no hago. Son los textos bíblicos a los que no vuelvo. Es el culto en el que no participo. Son todas las áreas del mundo que excluyo de una perspectiva cristiana.»
Este es el verdadero secularismo: cuando actuamos “como si Dios no existiera”. No necesitamos negar verbalmente a Dios para vivir como si no estuviera presente. Basta con ignorarlo en nuestras decisiones, omitirlo en nuestras prioridades, y relegarlo a los márgenes de nuestra vida diaria.
Jesús dijo: «El que me ama, mi palabra guardará» (Juan 14:23). Vivir nuestra fe no es solo profesarla, sino practicarla. Orar. Leer la Palabra. Congregarnos. Traer a Dios a cada rincón de nuestra vida.
Desafío:
¿Qué partes de tu vida están funcionando sin referencia a Dios? ¿Hay áreas donde actúas “como si Dios no existiera”?
Es tiempo de volver a la oración que hemos dejado, a la Palabra que hemos descuidado, y a la comunión que hemos olvidado. Porque solo una fe vivida puede resistir el avance del secularismo.