Compromiso y pasión

Escrito por el 22 de septiembre de 2022

Es difícil cumplir una promesa o cumplir un compromiso, pero más difícil es convivir con personas que no asumen compromisos y viven la vida sin compromiso y sin pasión.

Un pensador dijo una vez: “Una persona con pasión es mucho mejor que cuarenta interesadas solamente”. Porque claramente no es lo mismo interesarse por algo a tener pasión, porque la pasión es un sentimiento vehemente, dice el diccionario, que significa una actitud de completo compromiso, donde no se antepone la razón, sino que esa fuerza dirige sus actos y actúa con ímpetu, fuerza o energía.

Los grandes hombres y mujeres de fe que aparecen en la biblia tenían pasión por Dios, hacían las cosas sin razonar, sin ver si convenía o no convenía hacerlas, tenían un compromiso completo delante de Dios, dispuestos a hacer Su voluntad, dejando su vida, sus fuerzas, su corazón en lo que Dios les había mandado a hacer.

Y en nuestro camino hacia la meta, podemos vivir la vida de dos formas, una es vivir con pasión, comprometidos con Dios, con nosotros mismos y con lo que Dios pone en nuestras manos o vivir o vivir una vida sin pasión, sin compromiso, en donde no pasa nada, nada importa o es trascendente.

Estamos viviendo rodeados de una sociedad poco comprometida, aún el mundo está buscando personas comprometidas con la vida, el medio ambiente, el planeta, el trabajo, etc. y las personas que realmente marcan la diferencia y causan impacto, son las personas que no abandonan, sino que perseveran hasta el final.

El problema es que podemos comenzar las cosas con mucho fuego en el corazón, sentimos que se nos desbordan las emociones por hacer las cosas, pero conforme va pasando el tiempo, entramos a la rutina del diario vivir y todo se tranquiliza, perdemos la visión de lo que un día fue nuestro motor de arranque y ya no vemos todo tan valioso e importante, sino que comenzamos a quejarnos y ver en poco lo que un día fue algo de mucho valor.

Pero nosotros que conocemos al Señor no podemos dejarnos llevar por la emoción del momento, porque los sentimientos que nos impulsaron a comenzar algo se han ido desvaneciendo, sino que tenemos que tener palabra, cumplir promesas, asumir compromisos y vivir una vida con pasión por lo que Dios pone en nuestro camino. Deberíamos preguntarnos, ¿Tengo pasión por Dios o estoy solamente interesado en llevar una vida cristiana de orden, donde no pasa nada más que el tiempo?

La escritura nos habla en el libro de 2 TIMOTEO 1:6 “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.” La palabra nos dice que debemos AVIVAR, el fuego del don de Dios que está en nosotros, ese fuego ya vive dentro de nuestro corazón y depende de nosotros avivarlo, no dice que otros aviven, no dice pide al Señor que lo avive, porque el avivar depende de la persona en sí y de nosotros depende hacerlo crecer, hacer que arda y mueva nuestro corazón a tener pasión por Dios, por el evangelio de Cristo y por tener una vida que impacte a quienes están cerca de nosotros y más allá de nuestro entorno.

El enemigo más grande de un avivamiento interior y de una vida con pasión por Dios es la monotonía de hacer día a día lo mismo, nos lleva muchas veces a caer en rutinas, aún en nuestra vida cristiana, oramos, damos gracias por los alimentos, asistimos a la iglesia, pero en nuestra vida no hay fuego de Dios que consuma nuestro corazón por hacer grandes cosas para El.

Los grandes hombres y mujeres de la biblia hicieron la diferencia en la historia por su pasión por Dios, avivaron en su interior ese fuego que consumía sus corazones por obedecer al Señor, impactaron al mundo, hicieron cosas imposibles y menospreciaron hasta sus propias vidas por amor a Dios.
¿Cómo está nuestro nivel de compromiso y pasión? Hoy hablaremos de dos historias de dos personajes de la biblia que nos demuestran estar comprometidos y apasionados por lo que Dios había puesto en sus manos.

DARLE VALOR A LO QUE DIOS NOS HA DADO: 2 Samuel 23:11-12 dice “Después de éste fue Sama hijo de Age, ararita. Los filisteos se habían reunido en Lehi, donde había un pequeño terreno lleno de lentejas, y el pueblo había huido delante de los filisteos. Él entonces se paró en medio de aquel terreno y lo defendió, y mató a los filisteos; y Jehová dio una gran victoria.” En esta escritura está hablando del tercer valiente de David, todos eran capitanes de guerra y los dos anteriores habían defendido con su vida grandes batallas, pero el tercero fue Sama, quien defendió un “pequeño terreno de lentejas”, el compromiso y la pasión para hacer las cosas y hacerlas con excelencia, depende del valor que le damos a las cosas que Dios nos da, para este valiente no fue significativo si era una gran batalla o tenía que defender un pequeño terreno de lentejas, porque lo importante era el compromiso y la pasión que tenía por lo que Dios le había dado.

No importa si tenemos que hacer un gran trabajo logístico, un gran trabajo físico, compartir ante una gran multitud la palabra de Dios o hacer algo pequeño y sencillo, compartir la palabra a una o dos personas, lo importante es el valor que le damos a lo que Dios nos ha dado, eso nos ayudará a asumir un compromiso de cumplirlo a toda costa y nos dará la pasión para hacerlo lo mejor posible y con muchas ganas y alegría.

Josué 24:15 dice “Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.” En este pasaje Josué reúne a todas las tribus de Israel, sus príncipes, jueces y oficiales, les da una palabra de parte de Jehová diciéndoles “PERO YO Y MI CASA SERVIREMOS A JEHOVA”.

Siempre ha llamado mi atención el que Josué no dice mi casa y yo, sino dice YO y mi casa, porque Josué quería ir primero, diciendo YO serviré al Señor, seré de ejemplo, YO SERÉ EL PRIMERO, en esforzarme, en hacer lo mejor, seré el primero en agradar al Señor con mi vida y con mis actos y mi casa. El compromiso que hacemos es personal, no importa lo que hagan los demás, pero yo y mi casa, serviremos al Señor y lo haremos bien, no importa si otros cumplen o no cumplen, no importa si otros hacen o no hacen, YO si voy a asumir ese compromiso y voy a ser el primero. Nuestra sociedad está necesitando personas que digan yo seré el primero, con compromiso, con pasión y esfuerzo

Hagamos un compromiso hoy con El Señor, pidamos que nos ayude a tener pasión por hacer las cosas, que aprendamos como ese gigante de David a cuidar y defender aquello grande o pequeño que Dios nos ha dado y a ser como Josué, al que no importa si otros hacen o no, yo seré el primero y lo haré lo mejor posible.

Solo Dios puede ayudarnos para con compromiso y pasión proseguir hacia la meta.


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