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El debut de Christian Gudegast en la dirección es una película que sorprende, un thriller genérico, pero bien narrado, con unos buenos personajes, un plan de robo bien diseñado y una buena dosis de tensión hasta el final.

Juego de ladrones, el atraco perfecto

Una banda de asaltantes roba un camión de valores vacío del estacionamiento de una tienda de conveniencia, al frente del caso queda el comisario Nick Flanagan (Gerard Butler), un tipo duro que junto a su equipo iniciará la búsqueda de los ladrones, pero ates intentará conocer el motivo de ellos para robar un camión vacío.

Pronto Flanagan y su equipo irán descubriendo las intenciones de la banda de asaltantes, robar de la Reserva Federal en Los Angeles la cuantiosa suma de 30 millones de dólares, por lo que deberán buscar anticiparse y detenerlos.

Si bien la película tiene una larga duración un poco mayor a las 2 horas con 20 minutos, el director consigue que esto no se perciba por parte del espectador, mérito no menor para un debutante, logrando dotar de un buen ritmo al relato, y además de poder profundizar en sus personajes y lograr la tensión necesaria para esta historia.

Además, Gudegast sabe bien donde poner la cámara, narra con buen pulso, las escenas de acción son fluidas y entendibles y logra actuaciones por demás convincentes de sus actores, todo esto con una notoria influencia de esa obra maestra de Michael Mann, ‘Heat’, todo un clásico en el cine de robos.

Gudegast narra con aplomo y cierto clasicismo su historia, tomándose su tiempo para lograr un buen desarrollo de cada situación, llegando a un tramo final bien construido, lleno de tensión y sorpresas, para darle forma a una buena película de robos, que hoy día casi ya no se hacen..

A los que les guste el cine de atracos van a disfrutar con este Juego de ladrones, el atraco perfecto. Un buen estreno para esta semana.

Campeones

Son Campeones, aunque no lo saben. O tal vez no se lo crean. El propio entrenador, al fin y al cabo, lo duda. Al menos al principio. Cuando el hombre, interpretado por Javier Gutiérrez, estrella su coche al conducir ebrio y le envían a dirigir a un equipo de baloncesto compuesto por jugadores con discapacidades, le parece directamente un castigo. A lo largo del nuevo filme de Javier Fesser, sin embargo, se irá dando cuenta de lo equivocado que estaba. La película se estrena el 6 de abril, pero aquí os hemos adelantado el tráiler.

Fesser llevaba cuatro años sin estrenar un largo, desde Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, con la que ganó el Goya al mejor filme de animación y al mejor guion adaptado. El cineasta también arrasó en la gala del cine español en 2009, con Camino: la película obtuvo seis premios, entre otros al mejor filme y la mejor dirección.

En Campeones nos hará reír y nos emocionará con una tierna historia sobre discapacitados que se entregan al 100% para conseguir hacer reales sus ilusiones pese a todos los inconvenientes. Se puede convertir en una de las sorpresas de la temporada que llenará las salas.

En los escenarios

La familia de Adams

Esa disparatadamente monstruosa familia que son los Addams nacieron en los dibujos de su creador, Charles Addams, saltaron a la televisión y al cine, y era esperable que Broadway quisiera acogerlos. Nueva York acogió en 2010 un musical que se estrenó en Madrid en Octubre y ahora sale de gira.  Los espectáculos del género musical con el mayor nivel posible son cada vez más evidentes.

«La familia Addams» es un magnífico espectáculo, por producción y medios pero, sobre todo, por la dirección de Esteve Ferrer y la interpretación de los protagonistas. Ferrer es un hombre que nada en la comedia como pez en el agua. Está llena de detalles, de gags que salpimentan la comicidad de la obra -espléndida en el primer acto, disuelta como un azucarillo en el soso segundo- y sabe colorear las situaciones y las reacciones de los personajes con maestría. De los intérpretes -la nota media es un notable- destacan Lydia Fairén, una Miércoles de voz exquisita y malhumorada actitud adolescente; Meritxell Duro, hilarante abuela, y Xavi Mira, el pilar fundamental sobre el que descansa la función.

El propio Esteve Ferrer habla de una comedia musical, y es por esta segunda pata por la que cojea la obra. La música de Andrew Lippa (uno de los compositores de culto en Broadway) no está a la altura del libro, y sus canciones (en la estela, pero solo en la estela, de Sondheim) ralentizan o frenan con demasiada frecuencia el ritmo de la función.