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 Como entran los demonios

1 – Por experiencias traumáticas: Violaciones, accidente serios, ser mordidos por un perro enfurecido, internación abrupta en un hospital, abandono o maltrato en la niñez y otras. En todos los casos, hay una experiencia con una carga emocional tan fuerte, que arrasa con el aparato psíquico de la persona.

2 – Por pecados cometidos: Algunos pueden ser: Adulterios, robos, mentiras, abortos provocados, idolatría, resentimientos, falta de perdón, etc. El pecado, siendo una rebelión contra Dios, es una puerta abierta para la entrada de demonios.

3 – Por maldiciones: Estas pueden ser provocadas por Magia Negra, magia Roja, Macumba, Vudú, o por expresiones aparentemente tan simples como: “maldito seas”, u “ojalá te rompas una pierna”, “Ojalá revientes”, etc.

4 – Por herencia: Si una persona está bajo influencia demoníaca, su hijo lo estará también. (Éxodo 20: 5)= No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen.

Ser hijo concebido fuera del matrimonio puede, también, dar lugar a esa herencia. En el capítulo 28 de Deuteronomio se habla en un contexto general de este tema, esencialmente de la llamada “maldición del hijo bastardo”.

Aquí también entrarían las denominadas “maldiciones familiares”, o la presencia de “espíritus familiares”. Es frecuente que, por ejemplo, una mujer tenga determinados problemas e, indagando, se llegue a saber que su madre sufría los mismos síntomas y que ahora su hijo comience a manifestarlos.

5 – Involucramiento en el ocultismo: Si una persona o un familiar cercano a esa persona, participa de prácticas ocultistas (Ya sea a sabiendas o no), es probable que esté influido por demonios. Esto tiene que ver con pactos satánicos, amuletos, curanderismo, control mental y otro

6 – Contaminación de los cinco sentidos: Esto se produce mayoritariamente con elementos tales como: Drogas, pornografía, películas de terror, rock pesado, etc. La persona deja su mente pasiva y, por tanto, es fácil presa del enemigo.

7 – Por pedir que un espíritu entre en ella : Aunque esto sea tomado como un inocente juego, ya que así es como más se produce. Es bastante común entre los médium espiritistas. Recuerde que el Espíritu santo jamás lo poseerá, simplemente le guiará a toda verdad desde afuera, dejando intacta su voluntad y capacidad de decidir.

Sintomas de ataques demoníacos

Cambios de conductas, gestos, tipos de voz, cambio de lenguaje, (Generalmente soez), movimientos corporales, sueños horribles, pesadillas terribles, voces en su interior peleando u ordenando ciertos actos que se sienten imposibles de rechazar; visiones.

Se les nubla la vista o el entendimiento al querer leer la Biblia, sienten un inexplicable rechazo para hacerlo. Cuando se habla de cosas espirituales, bostezos continuos, se siente mucho sueño o se llega a quedarse dormido. Obsesiones y compulsiones, falta de concentración.

Pueden experimentarse, asimismo, poderes especiales, (viajes astrales, ver el aura, etc.) en la casa o en determinadas habitaciones, experimentar un frío intenso, movimiento de cosas estando presentes, olores nauseabundos (preferentemente a pescado).

Siempre habrá de tenerse muy en cuenta, antes de tomar decisiones concretas, comprobar y asegurarse que no existan causas psíquicas u orgánicas que pudieran producir cualquiera de estos síntomas.

Como se detecta un demonio

1 – Observación directa de la persona afectada. No actuar por informaciones de terceros.

2 – Agregar datos con relación a lo que cuenta la persona afectada y, aquí sí, familiares o conocidos de la misma.

3 – Observación de acontecimientos sobrenaturales que tengan como protagonista a esa persona.

4 – Si no se observa nada, utilizar el don de discernimiento de espíritus.

Muchas veces los demonios no se manifiestan porque no se ha tomado autoridad en el nombre de Jesús. A veces, algunos les exigen que se manifiesten y lo hacen. Esto se denomina como “salir de sus escondites”. No hay metodologías. Actuar conforme a como el Espíritu guíe hacer.

Pasos para la liberación

No es lo mismo actuar con una persona con la que hablamos y percibimos que tiene ataduras demoníacas, o aún un demonio, que busca ayuda, a cuando nos enfrentamos a una manifestación espontánea, por ejemplo, en medio de un culto, reunión o servicio.

Lo primero que se deberá hacer es tomar autoridad en el nombre de Jesús, cubrirnos con su sangre, cubrir nuestros familiares, bienes, animales, vehículos y propiedades, y atar las fuerzas demoníacas prohibiéndoles que se manifiesten con violencia o dañen a la persona afectada.

Atar al demonio exigiéndole que deje libre inmediatamente la mente de la persona a fin de poder presentarle el evangelio o reasegurar si es salva.

Luego deberemos tranquilizarle respecto a lo que estamos haciendo, explicándole que no es algo contra ellos sino en contra de lo que está actuando en ellos. Preguntarle si desea ser libre, esto es básico y esencial. Nadie es liberado si no quiere ser liberado. Todos los endemoniados que liberó Jesús, fueron a Él buscando ayuda.

Cuando se les demanda a los demonios que dejen libre a la persona en el nombre de Jesús, pueden irse de inmediato o presentar mucha lucha. A veces eso ocurre por pecados no confesados. Por eso pueden necesitarse varias sesiones de liberación progresivas.

Anular todo asidero para los demonios: rencores, amarguras, falta de perdón, etc. Cuando ha confesado y se ha arrepentido y ha perdonado, orar para que Dios dé sanidad a su espíritu y a su mente.

Orar la persona renunciando a toda relación con el ocultismo, rompiendo con herencias familiares y con maldiciones recibidas; rompiendo juicios, etc.

Orar para que Dios ocupe con su Espíritu todo lo que en la persona va siendo liberado.

Cuando se produce la liberación total, se ora y se alaba a Dios, exaltando el nombre de Jesucristo.