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Algunos de nosotros quizás hemos escuchado un himno muy antiguo que dice:

"Feliz cantando alegre, yo vivo siempre aquí. Si El cuida de las aves, cuidará también de mi!" Es maravillosa la historia que hay detrás de este himno antiguo, que fue escrito en 1905 por Civilla Durfee Martin.

El título original fue "Sus ojos están en el gorrión" y la inspiración de este himno fue en la primavera de ese año, cuando la autora y su esposo conocieron al Señor y la Señora Doolittle, eran un matrimonio en el que la señora Doolittle había estado en cama durante 20 años y su marido era discapacitado incurable y tenía que velar por el sustento diario de los dos, trabajando en silla de ruedas y a pesar de su difícil condición siempre estaban felices, viviendo su vida cristiana y dando inspiración a los que les conocían.

Un día les preguntaron por el secreto de su fe para seguir adelante y la respuesta fue muy simple: "El tiene su vista puesta en las aves y sé que Él me mira a mi también". Esta preciosa expresión de fe dio resultado a este bello himno de esperanza.

Cuando recordamos estas historias de personas con una fe increíble e inquebrantable, recibimos inspiración del cielo para afirmar nuestro corazón en la promesa que El Señor cuida de nosotros siempre.