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Daniel Valuja nos comparte una reflexión en una noticia de actualidad.

 

Nunca se habían registrado tantos fallecimientos en España como los que avanzan los datos provisionales publicados este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). En 2017 fallecieron [423.643 residentes en España, la mayor cifra desde 1941, cuando arrancó la serie histórica, y un 2,3% más que en 2016.

Las muertes superaron además a los nacimientos, que fueron 391.930, un 4,5% menos que el año anterior. En consecuencia, se produjo un saldo vegetativo negativo que no es el primero —ya ocurrió en 2015— pero que también marca un récord, con una diferencia entre nacimientos y fallecimientos de -31.245.

La tasa de fallecimientos por cada 1.000 habitantes fue de 9,1, un dato que también se alcanzó en 2003 y 2015. Lo llamativo es que alcanzan un máximo histórico en términos absolutos y no se ven compensados por los nacimientos. Pau Miret, sociólogo de la Universidad Autónoma de Barcelona cree que desde 2016 se ha producido un cambio de rumbo en la demografía española, aunque los datos del Movimiento Natural de la Población son aún provisionales.

El también investigador del Centro de Estudios Demográficos cree que esta tendencia hacia un crecimiento vegetativo negativo continuará “hasta que muera la última generación del baby boom, los que nacieron en los años sesenta y hasta aproximadamente 1976. Sencillamente porque hay más gente de edades avanzadas”.

Fuente: El País