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Daniel Valuja nos comparte una reflexión en una noticia de actualidad.

 

Las empresas siempre han buscado masas, grupos lo suficientemente concurridos como para que sus productos encuentren salida consistente. Durante años su objetivo fueron los baby-boomers, una generación nacida en los 60 que llegaron a finales de siglo XX con la necesidad de consumir, hipotecarse, procrear o comprar pañales. Dos décadas dentro del nuevo siglo, esa masa ya peina canas... pero sigue siendo objeto de deseo .

"Curiosamente las empresas se fijan en los millenials, que son un colectivo mucho menor en número a los babyboomers", explica a 20minutos Laura Rosillo, especialista en gestión de la edad.

"Los mayores van a ser los grandes consumidores por pura estadística", añade consultor y sociólogo Juan Carlos Alcaide; "a mí me gusta hablar del madurecescente y del viejennial, unos Peter Pan que no querrán hacerse mayores y buscarán la felicidad a toda costa".

Ellos serán las estrellas futuras del mercado. Abuelos de 65 años, personas ya han amortizado la hipoteca, han emancipado a sus hijos y dedican su vida a decidir cómo consumir su pensión. "Sus necesidades tendrán un efecto significativo en mercados existentes o emergentes", apunta la Comisión Europea en su iniciativa Smart Silver Economy —el apodo que referencia el color plateado del cabello— que calcula que en 2060, uno de cada tres europeos tendrá más de 65 años. "Vamos a una sociedad de casi centenarios, cuidados por septuagenarios que son a la vez cuidados por los hijos de los actuales inmigrantes y por la tecnologías", intuye Alcaide.

Su aseveración viene soportada por cifras. Casi 8,9 millones de españoles superan los 65 años, según el INE, cuando a comienzos de siglo eran apenas siete y su poder adquisitivo era inferior: la pensión media de jubilación entonces era de 539 euros y ahora asciende a 1.083 euros.

El mercado ya refleja el cambio: residencias, gerocultores, acompañantes, alimentos vitaminados, paquetes turísticos senior, gimnasia de mayores, cremas antiaging y hasta fabricantes de platos de duchas hacen el 'agosto generacional'. Hace una década, bienes testimoniales. Hoy, motores de consumo. Y más en España, donde la esperanza de vida (83 años) solo la supera Japón y donde los mayores de 50 años (18,3 millones) duplican a los menores de 18 años (8,8).

Es a este nicho de casi 20 millones al que se dirigirán las empresas de todo sector. "Se abre todo un abanico de nuevas oportunidades de negocio y de participación en la nueva sociedad que está emergiendo a consecuencia de la revolución tecnológica que alcanza a todos los sectores de nuestra sociedad", dice Rosillo. Y es que la tecnología, de la mano de la domótica, lo dominará todo en unos años. "Abaratará de forma exponencial los cuidados y la elaboracion de bienes básicos para el mayor ", explica Alcaide. Y si cambia la tecnología, cambiará la economía. Y si cambia la economía, el Gobierno tendrá tarea por delante. La silver economy, dice Alcaide, se soportará en un modelo privado de empresas y esto tiene un problema.

¿Qué mayores podrán permitirse una residencia de lujo, una verdura biológica, un masaje terapéutico o un robot para que le alcance las pastillas de la diabetes? "El Estado va a tener que preocuparse... porque va a abrirse una brecha entre quien pueda permitirse estos bienes y los que no".