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Airbus empieza a probar alas cuya punta puede aletear libremente.

Desde los inicios de la aviación –e incluso antes– las alas de los pájaros han servido de inspiración a la hora de diseñar las de los aviones. No sólo en cuanto a su forma en general sino también en cuanto a la capacidad de las aves de cambiar la forma de sus alas según el momento del vuelo. Y es que las alas de los pájaros son cualquier cosa menos rígidas.

Así la inmensa mayoría de los aviones montan en sus ala unos dispositivos llamados flaps que se extienden hacia abajo y hacia atrás que dan mayor sustentación, con lo que pueden despegar y aterrizar a menor velocidad. Algunos también incorporan slats, que son dispositivos similares en función a los flaps pero que va en la parte de delante del ala.

A lo largo de la historia también ha habido aviones con la capacidad de mover sus alas hacia atrás y hacia adelante –el más conocido probablemente sea el Grumman F-14 Tomcat– también para adaptarse mejor a los distintos momentos y necesidades del vuelo.

Otra idea en pos de la optimización de la forma de las alas es la de utilizar alas cuyas puntas se puedan subir y bajar en vuelo. Aunque hasta la fecha sólo el el XB-70 Valkyrie, un avión que fue cancelado por ser, probablemente, demasiado adelantado a su tiempo, llegó a volar con alas así.



Pero es una idea que está resurgiendo con los avances en materiales que permiten construir los mecanismos que las mueven con un peso razonable, de tal forma que compense utilizarlas. La NASA lleva algún tiempo haciendo pruebas con un demostrador denominado Spanwise Adaptive Wing o SAW, de Ala Adaptable a lo Ancho.

Y ahora se apunta Airbus, pero con un giro extra. El AlbatrossOne es un modelo a escala del Airbus A321 que se maneja por control remoto y tiene la curiosa característica de que la punta de sus alas puede batir libremente.

Aunque no es que el AlbatrossOne la accione con ningún motor sino que las puntas de sus alas suben y bajan en respuesta a la fuerza que hace el aire sobre ellas. Esto, según Airbus, permite reducir los efectos de los golpes de viento y de las turbulencias, lo que a su vez permite construir un ala más ligera pues reduce la fuerza que ha de soportar la unión de esta con el fuselaje. Esto también permite alargar las alas, lo que las hace más eficaces, reduciendo el consumo de combustible.

AlbatrossOne tiene por delante un programa de pruebas de 20 meses en los que se estudiará tanto la efectividad de las puntas alares móviles como la forma en la que se produce la transición entre el vuelo con ellas bloqueadas y con ellas libres.

Si todo va bien la idea es construir luego otro modelo de pruebas más grande y, con el tiempo irlo escalando hasta montarlo en un avión de verdad, aunque aún estamos a años de verlo un avión en servicio comercial que incorpore este diseño.