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La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor. Hay personas con las que es difícil enojarse, pero hay otras con las que es tan fácil llegar al punto del enojo y aún hasta la ira. Todo comienza con una actitud, la forma en la que reaccionamos a las situaciones que se nos presentan y muchas veces todo puede comenzar con una simple actitud de enojo o una actitud contraria que es la mansedumbre, la templanza, la humildad y la paciencia.

La palabra de Dios nos dice en el Salmo 37:8 "Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo." La palabra de Dios habla claramente que dejemos la ira y desechemos el enojo ya que este sentimiento no puede ser parte de nuestra personalidad con actitudes de enojo frecuentemente mostradas en nuestro carácter y tampoco puede formar parte de nuestro diario vivir porque viviremos amargados y apocados por él y también amargaremos la vida de los que están a nuestro lado.

El Enojo en sí es un sentimiento que una persona experimenta cuando se siente contrariada o perjudicada por otra o por una cosa, este sentimiento puede variar según la intensidad ya que puede cambiar desde una irritación leve hasta una furia intensa que puede tomar el control total de nuestras acciones y sentimientos.

El enojo es una debilidad de nuestra alma, en la que podemos caer presos y volvernos esclavos, lo manifestamos a través de la ira en dos maneras, la primera es una explosión arrebatada en la que podemos tener un arrebato e inflamarnos repentinamente, pero también al mismo tiempo apagarse pronto. Y la segunda es una condición de enojo continuado permanente en la mente y corazón de una persona que puede llevarle a ensañarse, maquinar, buscar venganza. Es menos explosivo, pero más peligroso. En cualquiera de las dos formas de enojo es malo y la única forma de poderlo controlar es orando al Señor para que tome el control de es actitud en nosotros y seamos más tolerantes y pacientes, como a Él le agrada.

La actitud de enojarse frecuentemente puede causarnos también nuevos males como dice la palabra en Proverbios 19:19 "El de grande ira llevará la pena; Y si usa de violencias, añadirá nuevos males.” Según The American Psychological Association dice que cuando nos enojamos la frecuencia cardíaca y presión arterial se elevan y lo mismo sucede con el nivel de hormonas de energía, adrenalina y noradrenalina. Las personas pueden reprimir el enojo, pero cuando esto sucede el peligro es que puede causar hipertensión, tensión o presión arterial elevada o depresión"

Estos nuevos males también nuestra vida soledad, rechazo, quizás odio por parte de otros, nuestras actitudes pueden ser tan intensas que podríamos atacar con palabras o hasta físicamente, destrozando objetos, lanzando por el aire lo que esté a nuestra mano, perder el control completamente, todo derivado de un simple enojo que ha tomado el control de nosotros.

Hay muchas escrituras bíblicas que hablan acerca del enojo y que nos ayudarán a cuidar que nuestras actitudes no se dejen dominar por el momento sino que tengamos la sabiduría oportuna para actuar de tal forma que el enojo no sea la primera manifestación en nosotros.