Anteriormente hemos resaltado la importancia del contexto del libro completo porque la mayoría de los libros de la Biblia resaltan temas específicos que hablan de asuntos específicos.

Una razón por la que libros específicos enfatizan temas específicos es porque hablan de situaciones y culturas específicas. Hay maneras apropiadas de aplicar estos libros en el presente, pero en primer lugar debemos tomar en serio lo que estas obras de manera explícita dicen ser: obras dirigidas a audiencias específicas, tiempos específicos y lugares específicos.

Pablo podía aludir a costumbres específicas que sus lectores practicaban sin tener que explicárselas, porque los corintios, por ejemplo, sabrían exactamente a qué se refería. (Por ejemplo, “el bautismo de los muertos”, 1 Corintios 15:29). Pero para nosotros entender lo que Pablo quería decir, debemos conocer griego o poseer una traducción, y deberíamos conocer la cultura que compartían los escritores bíblicos con sus audiencias o tener acceso a recursos que nos ayuden a explicar esa cultura.

En suma, lo que el escritor podía presuponer como parte de lo que quería decir era tan parte del significado como lo que tenía que plantear. Y antes de que podamos determinar cómo aplicar el significado antiguo en el presente, debemos entender el significado antiguo. Pasar por alto este importante paso en la interpretación bíblica es ignorar lo que la Biblia dice de sí misma.