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Es importante recordar que cuando Moisés, vino del monte Sinaí con los diez mandamientos, encontró a los israelitas adorando un becerro de oro, vemos en Éxodo 32:4-6 “Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos.

Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición.

Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová. Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse”, esto trajo como consecuencia que muchos israelitas murieran por la idolatría(Éxodo 32:28-29), esta historia se volvió a repetir con el rey de Israel Jeroboam, donde coloco dos becerros, uno en Dan y otro en Bet-el, y trajo como consecuencia que todos los reyes de Israel fueran perversos e idolatras, y finalmente la destrucción del reino del norte(Israel), lo vemos en 1ra Reyes 12:28-30 “ Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto. Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan. Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante de uno hasta Dan”.

Dios detesta la idolatría como lo vemos en Isaías 44:16-18 “Parte del leño quema en el fuego; con parte de él come carne, prepara un asado, y se sacia; después se calienta, y dice: ¡Oh! me he calentado, he visto el fuego; y hace del sobrante un dios, un ídolo suyo; se postra delante de él, lo adora, y le ruega diciendo: Líbrame, porque mi Dios eres tú. No saben ni entienden; porque cerrados están sus ojos para no ver, y su corazón para no entender”.