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Todos hemos pasado, estamos pasando o vamos a pasar tiempos en los que verdaderamente no entendemos las cosas que ocurren, sea a nosotros mismos o en nuestro alrededor, muchas veces vamos a pasar por esos días o meses, quizás años, en los que pasan y vivimos cosas incomprensibles para nuestro entendimiento, cosas fuera de toda lógica y que nos llevan a la gran pregunta ¿POR QUÉ?

En esos momentos también puede venir el deseo de detenerse y hacer una pausa en el camino, para lograr entender por qué Dios permite cosas inesperadas, inciertas, inexplicables y pensamos que seguiremos adelante cuando tengamos todas las respuestas, pero Dios no actúa de la forma que actúa el hombre, el orden de Dios es diferente y por lo tanto no siempre vamos a tener bien entendido todo lo que nos pasa. 

En el libro de Juan 13:7 dice que  Jesús estaba con sus discípulos y celebraban la cena de la pascua, entonces realizó un acto que sorprendió a todos, dice la escritura que Él sabía que Dios había puesto todas las cosas en sus manos y que había salido de Dios y a Dios iba, Jesús estaba muy claro de su situación y del propósito que el Padre tenía para poder salvarnos y redimirnos a través de Él; y Jesús toma la decisión de lavar los pies de sus discípulos, no era una humillación para Él, contrario a la costumbre de ese tiempo, que era un acto humillante, para Jesus era un gesto de amor en el que mostraba su corazón hacia ellos, entonces profirió las palabras “lo que yo hago tú no lo comprendes ahora, mas lo entenderás después”, en esa ocasión los discípulos no podían comprender cómo Jesús siendo su maestro, siendo su líder, hacía esto, sin embargo al correr el tiempo seguro que lo comprendieron. 

Este es un pasaje de la biblia precioso que en el que Jesús nos enseña que muchas cosas pasan sin poder comprenderlas, sin poder entenderlas, tal vez un problema, una enfermedad, un tropiezo en el camino, la pérdida de un empleo o de un ser querido, tal vez años y años esperando un cambio, una respuesta, o días y días orando por una petición que no llega o esperando una señal que nos de claridad y paz, pero debemos saber que después con el tiempo entenderemos el por qué de algo que en un momento fue difícil o hasta imposible comprender. 

Así que la fe, es más que comprender, la Fe en Dios es confianza, seguridad en Su amor que va mucho más allá de nuestro pequeño entendimiento, la fe nos lleva a no estar buscando respuestas a todas las preguntas, a confiar en Su fidelidad un día y otro y otro. 

Cuando no entendemos las cosas queremos detenernos, pero Dios no nos llama a eso, nos llama a proseguir a la meta aún a pesar de no comprender lo que está pasando, porque es un acto de humildad ante la soberanía de Dios, bajar nuestra cabeza ante Su voluntad, es cerrar los ojos naturales y abrir los ojos espirituales, para poder ver más allá de lo que son nuestras circunstancias actuales. 

Y cómo puedo seguir adelante hacia la meta sin entender las cosas? Solamente entrando en el reposo de Dios como lo dice Hebreos 4:10-11 “"porque el que entra en ese reposo de Dios, reposa de su trabajo, así como Dios reposó del suyo. Debemos, pues, esforzarnos por entrar en ese reposo"

¿Cómo puedo tener reposo en medio de un mundo que va corriendo tanto? Cada día nos levantamos y desde que comienza la mañana no paramos de hacer cosas, hasta que llega el momento de ir a la cama, para reposar físicamente y dormir, para comenzar la rutina al día siguiente otra vez.

La palabra de Dios nos habla de entrar en el reposo de Dios y podríamos pensar que es entrar en una habitación con un ventanal bonito, lleno de vegetación alrededor y una fresca brisa corriendo, pero no es así..

Entrar en el reposo de Dios en medio de la adversidad, cuando no entendemos nada significa, dejar de hacer nuestras obras para que Dios haga lo que es mejor hacer, dejar de hacer las cosas con nuestras manos para que Dios mueva todo, dejar de tratar de entender todo y confiar en Su fidelidad.

Para el pueblo de Dios no entrar en Su reposo significó un acto de desobediencia, porque cuando seguimos luchando y haciendo por nosotros mismos, nos desesperamos, frustramos, sentimos que las cosas no avanzan y nuestra fe puede tambalear a causa de no entender las cosas y no reposar de nuestras obras. 

El Señor no quiere que nos sentemos en un sofá a esperar que todo pase, quiere que hagamos y avancemos, pero con los ojos puestos en que Él hará, con la confianza ciega haciendo nuestra parte y dejando que Él haga el resto. Las cosas posibles las hacemos con esfuerzo y mucha dedicación y las imposibles, esas que  no entendemos, las dejamos en Sus manos, en las manos de Dios que lo mueven y solucionan todo.

No es fácil entrar en el reposo de Dios, por eso la palabra dice que nos esforcemos para entrar en él,  porque Dios sabe lo que está haciendo.

Así reposando el corazón y la ansiedad, aún sin entender lo que pasa y por qué Dios lo permite, prosigamos a la meta, haciendo lo que DIos nos ha mandado a hacer, con gozo en el corazón, con paz, con seguridad y confianza que El Señor, SIi tiene una respuesta a cada situación inconclusa, inexplicable, imposible y por increíble que parezca, si Él no ha permitido, Él sabe por qué lo hace. 

Prosigamos a la meta hermanos, aún sin entender, es un acto de fe, reposemos el corazón en aquel que sostiene el universo, nuestro Señor Jesús!