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En muchos lugares y especialmente en Estados Unidos hoy se celebra el día de Acción de Gracias, y aunque es una costumbre americana, podemos tomar en nuestro corazón un momento, no solo hoy, sino cada día para pensar en cuántas cosas tenemos por las que podemos estar agradecidos, llenando nuestros corazones de gozo y gratitud.

El problema es que muchas veces solo centramos nuestra mirada en todo lo que nos falta y no ponemos nuestros ojos en todas las bendiciones que tenemos.

La falta de gratitud genera un espíritu angustiado y triste y un corazón lleno de amargura y dolor, que no permite que veamos más allá de sólo lo que no hemos podido lograr, lo que no hemos podido tener y lo que no hemos podido hacer.

Para proseguir hacia la meta debemos detenernos un momento en nuestro camino para examinar nuestro corazón y ver si estamos viviendo constantemente en un estado de ingratitud, quizás con inconformidad de todas las cosas, con una falta de contentamiento, que nos va debilitando y llegamos a estar tan llenos de amargura que no vemos nada de todo lo bueno que Dios nos ha dado.

Entonces la pregunta sería, prosigo a la meta con gozo y gratitud o voy avanzando poco a poco, pero con dolor y amargura en el corazón. La amargura según su definición es: “El sentimiento duradero de frustración, resentimiento o tristeza, especialmente por haber sufrido una desilusión o creer estar viviendo una injusticia.” Como podemos ver la amargura tiene como raíz un deseo no cumplido, el resentimiento o creer que estamos viviendo una injusticia, la frustración de algo no alcanzado también puede crear en nosotros amargura.

La palabra de Dios habla de lo difícil que es una vida con amargura:

Salmos 73:21 dice “se llenó de amargura mi alma, Y en mi corazón sentía punzadas.” La amargura y el dolor del corazón pueden provocar en nosotros hasta enfermedades, la palabra dice que en el corazón sentía punzadas, como una enfermedad que entra en nosotros no de forma natural, sino por un espíritu lleno de amargura.

Proverbios 17:22 dice “El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos.” La amargura puede hacer secar nuestros huesos, sentir dolor internamente que nos consume y nos lleva a estados verdaderamente delicados, dolor de huesos todo a causa de un corazón lleno de amargura.

Hebreos 12:15 dice “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados” Esto es lo peor de vivir con amargura que esa raíz no solo nos estorba a nosotros, sino que a través de ella muchos pueden ser contaminados, llevados a nuestro terreno en el que solo hay frustración y dolor, de esta forma sutilmente entramos en el círculo de la inconformidad y la amargura, lo que no agradará al Señor y nos llenará de dolor el corazón.

La solución también nos la da la palabra de Dios, ya que solo el gozo y la gratitud pueden sacar toda amargura de nuestra vida y llenar el corazón de alegría y paz.

Nehemías 8:10 dice “no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza.” Si el gozo de Dios es nuestra fuerza, eso quiere decir que cuando estamos tristes y con amargura, estamos en debilidad, somos débiles cuando no tenemos el gozo de Dios, es tan importante que tengamos gozo en el corazón porque por medio de él estamos siendo fortalecidos en nuestro corazón y en nuestro espíritu.

Proverbios 15:13 dice “El corazón alegre hermosea el rostro; Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate.” El corazón lleno de gozo cambia nuestro semblante aún en lo físico, dice la palabra que hermosea nuestro rostro, hace luzcamos mejor, más agradables, llenos de vida en Dios y con su alegría, no es lo mismo una persona con una sonrisa que refleja el gozo de su corazón, que una persona con amargura en alma.

Filipenses 4:6-7 dice “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Cuando damos gracias la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guarda nuestro corazones y nuestros pensamientos en Dios, el dar gracias, el vivir en gratitud cambia la vida, cambia nuestro entorno, porque entonces no buscamos el por qué de las cosas sino descubrimos que todo obra para bien a quienes aman a Dios.

Así que hoy es un buen día para comenzar a contar nuestras bendiciones, contar todo lo que Dios nos ha dado, desde nuestra familia, amigos, hermanos, trabajo, las fuerzas que nos da para realizar todas las cosas, la salud en estos tiempos es algo tan valioso y que antes no valoramos tanto, tenemos tantas cosas, pero si las enumeramos, nos daremos cuenta que lo que nos falta es mucho menos de todo lo que Dios nos ha dado.

Así que prosigamos a la meta quitando la ingratitud y la amargura, pidiendo a Dios un corazón lleno de gratitud y gozo para proseguir a la meta al premio del supremo llamamiento en Cristo Jesús.