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Un año termina y otro comienza, los meses inician y finalizan, los días pasan tan rápido y sin que nos demos cuenta en un año estaremos otra vez en fiestas de fin e inicio de año, así va pasando la vida, pero cada año las cosas se van poniendo más difíciles a nivel mundial, cada día las noticias no son alentadoras, cada día lo que el mundo pone a nuestra vista es muchas veces inquietante, lleno de afanes, lleno de dudas del futuro, la verdad es que el mundo ofrece pocas esperanzas de una vida mejor.

Pero los que estamos en Cristo, estamos en este camino hacia la meta, no vivimos el día, ni el mes, ni el año como los que no tienen esperanza, porque vamos avanzando hacia un destino en Cristo, realmente no vivimos un día más, sino cada día es un día menos que nos queda para estar en la presencia del Señor y nos aproximamos a una vida eterna, luchando cada día porque esa eternidad pueda ser en ese cielo nuevo y esa tierra nueva donde no hay más dolor, ni lágrimas ni sufrimiento, sino será esa vida plena, completa y llena al lado del Padre eternamente.

Entonces en nuestro camino hacia la meta una de las cosas más importantes que debemos hacer al comenzar un nuevo año es afirmar nuestra visión, porque es donde tenemos puestos nuestros ojos lo que realmente cuenta para saber a dónde vamos. La escritura dice en Proverbios 29:18 “Donde no hay visión el pueblo se desenfrena; pero el que guarda la ley es bienaventurado.”

Cuando no tenemos visión es difícil saber a dónde vamos y más difícil aún es caminar cada día, porque todo se vuelve una rutina, todo se convierte en una monotonía, perdemos el sentido de la vida, de nuestra existencia, porque vemos el presente como si fuera lo único que existe y vemos el futuro basado en el presente, se nos debilitan las fuerzas y perdemos la esperanza, comenzamos a actuar de forma contraria a lo que Dios quiere, porque no tenemos visión.

¿Y cuál debería ser nuestra visión principal? La respuesta es muy sencilla, LA VIDA ETERNA, parece un poco incierto o un poco ilusorio, pero realmente la visión completa de nuestra vida es tener vida eterna y saber dónde pasaremos esa eternidad.

Entonces si tenemos claro que en este mundo solo estamos de paso, muchas cosas cobrarán sentido porque comenzaremos a ver todo desde la perspectiva eterna y no solo la visión terrenal. Hace tiempo vi una película que terminaba con una frase que decía “Si, subí tan alto, que podia ver hasta donde el azul se vuelve negro.

Desde allí arriba la visión es tan amplia y desde allí parece como si hubiera una razón para todo”, esta frase tiene mucho sentido si pensamos que todo lo que nosotros escasamente podemos ver y contemplar está a nuestra misma altura y desde nuestra perspectiva hay cosas que parecen no tener ningún razón de ser, hay momentos que no tenemos una explicación por qué debemos enfrentarlos, hay días en nuestra vida en los que pasan cosas completamente fuera de toda nuestra lógica, pero para Dios, desde su grandeza, la perspectiva de Él es diferente a la nuestra, para Él, todo tiene una razón de ser.

Así que para proseguir a la meta debemos afirmar nuestra visión y la palabra de Dios nos da algunas escrituras que nos pueden ayudar a ver este año 2022 con nuevos ojos y con nueva esperanza.

VOLVER NUESTROS OJOS AL SEÑOR: 2 Crónicas 20:12 dice “Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos.” La primera cosa es volver nuestros ojos al Señor, porque nuestros ojos pueden estar puestos en tantos lugares, pueden estar puestos en nosotros mismos, en nuestro trabajo, en nuestro esfuerzo, en lo que queremos alcanzar, en nuestros enemigos, pueden estar los ojos puestos en tantos lugares, que debemos volver al Señor nuestros ojos, porque es allí donde debemos enfocar nuestra mirada.

PUESTOS LOS OJOS EN JESÚS: Hebreos 12:2 “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” Una vez vueltos nuestros ojos al Señor, debemos fijar nuestra mirada en Jesús, hay tantas distracciones que van a querer aparecer para quitar nuestra mirada de Jesús, porque en Jesús está la vida, porque él es el autor y consumador de la fe, porque él soportó el menosprecio, el oprobio, sufrió la cruz, pero también se sentó a la diestra del trono de Dios, todo su sacrificio no fue en vano, por eso debemos poner los ojos en Jesús para que no veamos todo lo que padecemos y sufrimos, todas nuestras aflicciones como algo sin sentido, porque viendo a Jesús todo tiene sentido.

ALUMBRE NUESTROS OJOS: Efesios 1:17-18 “Pido también que les sean alumbrados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos”. Si nuestros ojos deben ser alumbrados, es porque quizás hemos dejado que en ellos haya tinieblas, cuando El Señor alumbra nuestros ojos, los ojos del corazón como dice esta escritura, entonces sabremos a qué esperanza hemos sido llamados, no viviremos como los que no tienen futuro, esperanza, un destino, sino veremos la vida con ojos nuevos, los problemas con nuevos ojos, nuestros retos diarios con la luz en nuestros ojos sabiendo que todo está trabajando en conjunto para llevarnos a una meta.

Si nuestros ojos ven solamente las cosas por separado podemos ver todo sin ningún sentido, pero todo junto obra para bien, si separamos cada cosa que nos pasa, quizás no entendamos mucho lo que está sucediendo, pero DIos ha dicho que a los que aman a Dios, aquellos a los que conforme a su propósito han sido llamados, TODO ayuda para bien, todo implica las cosas con color y las sin color, las cosas con sabor y los sinsabores, las cosas buenas y las no tan buenas, todo junto, obra para bien y nos llevará a esa eternidad con Cristo Jesús que es donde debe estar firme nuestra visión.

Así que es tiempo de volver nuestros ojos al Señor, fijando nuestra mirada en Jesús y pidiéndole que alumbre los ojos de nuestro corazón para que podamos saber a la esperanza que hemos sido llamados y tengamos esa visión eterna que hace que las cosas simples del día a día cobren sentido.