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Dice la historia que Gedeón era un joven que vivía bajo la opresión de los madianitas, él y su pueblo habían huido a cuevas y cavernas para esconderse de sus enemigos, los madianitas eran hombres malos que venían sobre el pueblo como langostas a llevarse todo lo que los israelitas tenían y devastaban las ciudades.

En medio de esta situación tan complicada el ángel de Jehová aparece a Gedeón llamándole varón esforzado y valiente, Jehová está contigo, la respuesta de Gedeón fue una serie de preguntas diciéndole:

¿Cómo puede estar Dios conmigo cuando todo esto nos ha sobrevenido y cada día somos más oprimidos? Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas.

Es evidente que cuando pasamos por tiempos de angustia y opresión, nuestros corazones se vuelve a la queja, hay desmotivación y falta de esperanza, así vivía el corazón de Gedeón, él sabía todo lo que Dios había hecho por sus padres, ellos le habían contado la historia de todas las maravillas que El Señor había hecho cuando les sacó de Egipto, pero ahora las cosas eran muy diferentes y había un pueblo que se levantaba como opresor para robar, matar y destruir todo lo que ellos hacían.

Cuando pasamos por situaciones graves y enfrentamos momentos difíciles olvidamos o recordamos con tristeza todas las maravillas que Dios ha hecho por nosotros en otro tiempo, Gedeón era el ejemplo de un hombre que conocía de las maravillas de Dios, pero que en su corazón tenía tristeza y falta de fe debido a la opresión de sus enemigos.

Y en medio de todas estas preguntas que Gedeón tenía en su corazón Jehová le dice en el verso 15 al 17 dice : “Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel ¿No te envío yo? Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre. Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre. Y él respondió: Yo te ruego que si he hallado gracia delante de ti, me des señal de que tú has hablado conmigo.

El corazón de Gedeón estaba acostumbrado a vivir bajo el rechazo, el menosprecio, la opresión y la injusticia, se había convertido en una costumbre para el vivir así, a pesar de su juventud y de su fuerza Gedeón tenía una autoestima muy baja seguramente pensaba: ¿Cómo Dios me va a usar a mi? Si vengo de una familia pobre y encima de ser pobre soy el más pequeño de mi familia, tengo todos los requisitos para ser un fracasado y esa es la vida que me ha tocado vivir.

Dios habla a nuestras vidas y conoce nuestros corazones, él sabe las pruebas que pasamos y la opresión que muchas veces sufrimos, El quiere hacernos libres y que conozcamos el valor que tenemos. Dios NO nos ve como nosotros nos vemos.

Tenemos que pensar que el menosprecio, el rechazo y la baja estima nacen de un corazón que desconoce lo que Dios dice que somos y se llena de dudas cuando dejamos que esa baja estima nos haga sentir inferiores y sin esperanza, alguna vez quizás hemos dicho: Todos han logrado cosas, excepto yo! Todos pueden ser felices, pero yo no! Qué pensamientos de baja estima tenemos en nuestra mente y hemos creído por mucho tiempo?

Gedeon necesitaba confirmar que Dios estaba allí diciéndole toda esa serie de palabras de bendición, de afirmación, era imposible para él recibir tantas bendiciones, y para eso empezó a pedirle al Señor muchas confirmaciones. La primera fue presentar un sacrificio, una ofrenda y recibir una señal para asegurarse que no estaba teniendo alucinaciones, sino que era Dios mismo hablando a su vida.

Qué pasaría por la mente de Gedeón mientras preparó un cabrito, panes sin levadura, un caldo y todo bien colocado en un canastillo? Cuántas dudas habrían en su alma acerca de aquel ángel, aquellas palabras y aquellas promesas?

Y es entonces cuando El Señor habla sobre la vida de Gedeón PAZ, en Jueces 6:23-24 dice “Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás. Y edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó Jehová-salom"

Ante cualquier batalla, ante cualquier problema, ante el menosprecio, la inseguridad, la incapacidad y la impotencia, lo primero que debemos establecer en nuestro corazón es la paz de Dios, Jehová Shalom!!! El es nuestra paz, no importa lo que estamos viviendo o enfrentando, no importa lo que nos hayan dicho que somos o lo que creemos que somos, el primer paso para ganar una batalla es recibir la paz de Dios.

La historia de Gedeón sigue adelante y nos habla de muchos momentos que Gedeón vivió, batallas a las que nunca pensó enfrentarse, pero pudo hacerlo porque él estaba seguro que El Señor estaba con él, porque estableció la paz de Dios en su corazón como primera cosa, antes que nada.

Hoy más que nunca necesitamos la paz de Dios en nuestro corazón, porque sin esa paz viviremos oprimidos como Gedeón y su pueblo en esas cuevas y cavernas, temerosos y sin esperanza, hoy Dios sigue mandando el mismo mensaje, Jehova Shalom! Dios es nuestra paz, porque la paz de Dios es la única que sobrepasa todo entendimiento.

Pidamos al Señor que nos esa actitud en el corazón, que la paz de Dios se establezca en nosotros para poder enfrentar cualquier batalla, para no vivir temerosos del mal y para tener un nuevo comienzo después de todo este tiempo que hemos estado viviendo.

Vivamos día a día con esperanza y con fe, con paz de Dios en nuestro corazón, Jehová Shalom!! El está con nosotros y todo va estar bien!!