La música no genera emociones por sí sola, sino que está íntimamente ligada con las vivencias personales, y las características personales de cada individuo. Programa dirigido por Carlos y Dorys Matos en Radio Solidaria.

La música es un lenguaje universal capaz de despertar emociones y sensaciones únicas. A veces escuchas cantar a alguien en un idioma desconocido, pero logras sentir lo que quiere transmitir, aunque no sepas específicamente qué dice la letra. Lo que sí sabes es que está expresando algo alegre, o triste, o dramático, etc.

La música es como el chocolate, le gusta a casi todo el mundo. Esto sucede desde tiempos inmemoriales. Desde que existe la cultura misma, también existe un lugar para esos sonidos rítmicos que comunican sentimientos. En todos los tiempos y en todas las civilizaciones ha existido esta forma tan particular de expresión, tan rica en estilos.

Sin darnos cuenta, a veces acudimos a la música buscando un contenedor para sentimientos que nos abruman, un lugar donde puedan desbordarse libremente sin dañar a nadie. Otras veces nos reunimos para bailar y hacer que los ritmos musicales marquen el de la fiesta. También buscamos las melodías para tranquilizarnos, o para estudiar o trabajar. Pero, ¿cuál es realmente la influencia de la música en nuestra mente?