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Ramón Ubillos nos comparte esta reflexión en este día El término fe está bien descrito en el libro de Hebreo 11:1 cuando dice que “es pues la fe la certeza de las cosas que se esperan y la demostración de las cosas que no se ven“. Lo que indica que es algo que no tenemos, ni vemos, pero esperamos y creemos, por lo tanto, como no es algo concreto o tangible, debemos esperar que Dios haga lo que él ha prometido, y para lograrlo debemos de tener paciencia.

¿Qué es la paciencia? La paciencia es una virtud que se forja con la madures, y que envuelve una actitud que lleva al ser humano a poder soportar contratiempos y dificultades para conseguir algo que no está a su alcance de forma inmediata. Es la capacidad de esperar en que Dios haga la obra, sin actuar nosotros con nuestra propia fuerza. En la Epístola de Santiago, la Biblia exhorta a los cristianos a ser pacientes, y “ver cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, hasta que reciba a principios y finales de las lluvias” (Santiago 5:7). Como la fe no depende de la vista, ni de lo que tengo, es necesario confiar, y esperar en Dios aquello que no tengo y no poseo, es entonces que para lograrlo se forja la paciencia, lo contrario , y que nos lleva al fracaso, es la impaciencia.

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