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Qué actitud vamos a tomar ante este momento que a nivel mundial nos está tocando vivir, hace muchos siglos también el pueblo de Israel enfrentaba guerras y tiempos de gran angustia y tribulación, no con virus invisibles a sus ojos, sino con ejércitos de miles de personas que venían en contra de ellos para destruirlos.

Qué actitud tomamos cuando llega el temor a nuestra vida, cómo reaccionamos ante la angustia colectiva y ante el pánico en el que muchas personas se encuentran? Consultamos a Jehová y humillamos nuestro corazón pidiendo su dirección y Su ayuda? Cómo estamos reaccionando ante tanta incertidumbre y preocupación?

La escritura sigue diciendo que Josafat se levantó delante del Señor y comenzó a hablar con Dios, pero a su vez recordando aquellos hechos maravillosos que El Señor había hecho con Su pueblo, Josafat le dice ¿no eres tú Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista? ¿no echaste tú los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para siempre? Y Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta casa, y delante de ti (porque tu nombre está en esta casa), y a causa de nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y tú nos oirás y salvarás.

Josafat hablaba con Dios pero también hablaba para su corazón angustiado y para que el pueblo recordara todas aquellas cosas que Dios había hecho con ellos y cómo su promesa es que clamaron a Él y Dios oye y salva. Cuando vivimos tiempos de temor, podemos tomar la actitud de hundirnos en la angustia y seguir la corriente que el mundo sigue, o bien podemos levantar nuestra voz al cielo y recordar de forma personal todas aquellas cosas y momentos en los que Dios nos ha ayudado y como nos ha hecho salir en victoria de situación que pensábamos eran imposibles.

Los tiempos de temor muchas veces traen también olvido de lo que Dios ha hecho, sufrimos amnesia temporal a causa del temor que embarga nuestro corazón y ya no pensamos en El Dios que hace maravillas, sino que vemos el gigante que se presenta ante nosotros como algo muy grande, olvidando que más grande es nuestro Dios que el problema o la enfermedad que viene a nuestra vida.

Luego viene la siguiente actitud que Josafat nos enseña, una declaración total de humildad, impotencia y dependencia del poder de Dios, en el verso 12 dice: “ !!Oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú? Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos.”

La arrogancia y la altivez no son buenas nunca, y hay tiempos en la vida en los que necesitamos declarar ante El Señor nuestra ignorancia y nuestra impotencia, hay momentos en los que verdaderamente no sabemos qué hacer, no sabemos cómo actuar, qué decir, cómo proceder, a dónde ir, qué hacemos cuando esos tiempos llegan a nuestra vida? Volvemos al Señor nuestros hijos como hizo Josafat y todo el pueblo?

Los tiempos aflicción son tiempos de bajar la cabeza y humillarnos bajo la poderosa mano de Dios, reconociendo su grandeza y nuestra pequeñez, reconociendo Su soberanía y sabiduría y nuestra ignorancia, volviendo nuestros ojos a Él y quitándolos de todas las cosas que creemos que están bajo nuestro control. Cuál es nuestra actitud?

Ante esta declaración El Señor responde a través Asaf uno de los levitas diciendo en el verso 15: Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios.” Luego en el verso 17 dice : “No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros.”

La guerra no es nuestra, es del Señor, pero también da al pueblo las instrucciones que deben seguir y demanda que estén quietos y vean la salvación del Señor, que no teman ni desmayen porque El Señor estará con ellos. Y estas mismas palabras El Señor Quiere recordarnos hoy en día, en tiempos de temor, no nos llenemos de dudas, temor y angustia, la guerra no es nuestra es de Dios, no temamos, no desmayemos porque El Señor está con nosotros.

Cuál es nuestra actitud ante el temor, debemos tomar la actitud que nos da ejemplo el Rey Josafat, clamar al Señor, volver nuestros ojos al cielo, declarar delante de Él nuestra impotencia, nuestra pequeñez y cuánto le necesitamos. Ante el temor recordemos todos los hechos maravillosos que Dios ha hecho con nosotros, sus señales, prodigios, maravillas y promesas, para que nuestros corazones se alienten y esperemos en Su salvación porque Él está con nosotros y peleará por nosotros.