Rebeca Díez nos comparte esta reflexión en este día. Para obtener la salvación, debemos ejercer fe en Jesús y demostrarla obedeciendo sus mandatos (Hechos 4:10, 12; Romanos 10:9, 10; Hebreos 5:9).

La Biblia dice que es necesario que la obediencia se traduzca en obras para probar que nuestra fe está viva (Santiago 2:24, 26). Sin embargo, eso no significa que nos ganemos la salvación. Esta es una “dádiva de Dios”, un regalo que nos hace por su “bondad inmerecida” o “gracia” (Efesios 2:8, 9,

¿Es posible perder la salvación? Sí. Igual que una persona que se ha salvado de morir ahogada podría caer o saltar al agua nuevamente, quien ha sido salvado del pecado podría perder la salvación si no sigue demostrando su fe. Por esta razón, la Biblia exhorta a los cristianos que han recibido la salvación a que “luchen tenazmente por la fe” (Judas 3). También les aconseja que “sigan obrando su propia salvación con temor y temblor” (Filipenses 2:12).