Rumbo inseguro

Escrito por el 24 de noviembre de 2023

El pasado mes de septiembre, un Embraer 650 con destino a Dubái estuvo a punto de entrar en el espacio aéreo iraní sin autorización. La maniobra, que podría haber provocado graves consecuencias, no fue premeditada: el avión de clase ejecutiva presentó fallos en el sistema de navegación, escenario que acabó comprometiendo el piloto automático.

Según explica OPSGROUP, dos de las unidades de navegación del jet y los iPad del piloto y el copiloto recibieron una señal GPS falsa. “Solo nos dimos cuenta de que había un problema porque el piloto automático comenzó a girar a la izquierda y a la derecha”, explicaron los miembros de la tripulación tras el incidente. Eso, sí, no se trata de un caso aislado.

Los incidentes de suplantación de GPS se multiplican

La mencionada organización, que agrupa a pilotos y técnicos de vuelo de todo el mundo, señala que en las últimas cinco semanas se han registrado más de 50 incidentes con los sistemas de navegación de aeronaves comerciales. La mayoría ha tenido lugar en Oriente Medio, donde la interferencia de señales GPS es habitual, pero no la suplantación.

En los últimos años, explican, la interferencia de radiofrecuencia se intensificó. Esta actividad, que tiene como objetivo comprometer el funcionamiento de dispositivos de posicionamiento, apunta contra misiles, drones y otro tipo de armas utilizadas en conflictos bélicos. Pero la suplantación de señales GNSS puede acabar afectando a vehículos aéreos civiles. 

El principal riesgo de suplantar las señales GPS, de acuerdo a los especialistas, radica en que las aeronaves actuales, incluso las que tienen los sistemas de aviónica más modernos y sofisticados, no son capaces de advertir que, literalmente, están siendo engañadas. Este tipo de ataque incluso es capaz de afectar otros sistemas de navegación de aviones de pasajeros.

Según Forbes, en un incidente con un Bombardier Challenger 604 que se dirigía a Qatar, los pilotos vieron como los instrumentos de navegación de la aeronave presentaban fallos. Después de quedarse sin GPS, el Sistema de Referencia Inercial (IRS) les decía que se habían desviando por varios kilómetros. El Sistemas de Gestión de Vuelo (FMS), por su parte, daba datos erróneos.

Dado que los sistemas de navegación no volvieron a la normalidad, los pilotos se vieron obligados a contactar con el control de tráfico aéreo para consultar su posición y solicitar nuevas indicaciones de rumbo. En casi todos los casos registrados, los aviones comerciales han necesitado de la información de tráfico aéreo para poder arribar a destino sin sistemas de navegación.

“Si la tripulación se da cuenta de que algo anda mal, su único recurso es depender de tráfico aéreo”, señala Todd Humphreys, profesor de la Universidad de Texas en Austin, en un artículo de Vice. También advierte que no existe una solución directa para este tipo de problema, lo que deja a la aerolíneas sin demasiado margen de maniobra ante un ataque de estas características.

En la actualidad no existe un «escudo» que permita repeler los ataques de suplantación de GNSS. Sin embargo, la Unión Europea ha estado trabajando en una solución para ayudar a detectarlos inmediatamente. Esta se basa en el sistema de posicionamiento Galileo e incluye un método de autenticación que advierte en caso de que la señal haya sido suplantada. La característica, denominada Open Service Navigation Message Authentication (OSNMA), ha estado en pruebas abiertas desde 2021. Se espera que sea lanzada de manera oficial en 2024. Cabe señalar que el despliegue de Galileo en el mundo de la aviación comercial está produciéndose de manera gradual, por lo que puede que OSNMA se tome un poco más de tiempo en estar disponible ampliamente en aviones de pasajeros.

Especialistas consultados por The New York Times señalan que es difícil identificar quién está detrás de la manipulación o interferencia de señales GPS. Pero se tiene evidencia de que Rusia ha utilizado estos métodos al menos en una base en Siria. Además, se cree que recientemente ha utilizado mecanismos de interrupción para desviar drones y misiles en medio del conflicto con Ucrania.


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