Un buen ministro de Jesucristo

Escrito por el 18 de marzo de 2024

Pablo expresa su amabilidad al animar a Timoteo, su amado hijo en la fe, a corregir a los miembros de la iglesia, advertirles del peligro venidero y establecer un firme fundamento.

Para ser un buen maestro, Timoteo necesitaba estar nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que ha seguido. El término nutrido proviene del griego entrefomenos, que denota estar lleno, abundante. Para ser un buen siervo de Jesucristo hay que estar rebosante de la Palabra de Dios, que contiene las palabras de la fe y de la buena doctrina. Solamente así se podrá cumplir con los tres mandamientos: Leer, exhortar y enseñar.

Si Timoteo se ocupaba en nutrirse de la Palabra de Dios, no tendría tiempo para las fábulas profanas y de viejas. La palabra “fábula” en griego es mythos, de donde deriva el término mitología, y se utiliza para denotar falsedad y pretensiones a fin de engañar a otros. Pablo aplica esta palabra a los errores gnósticos, a las fábulas judaicas y profanas y de las genealogías (1 Ti 1:4; 4:7; 2 Ti 4:4 y Tito 1:14).

Fábula sería lo contrario a verdad. La mitología atribuye a los dioses características pecaminosas y groseras. De allí que Timoteo debe desechar narraciones mentirosas y ficticias. Y si bien éstas pueden contener alguna enseñanza moral, traen consigo enseñanzas erróneas en cuanto a lo que es verdad y es bueno. Timoteo tenía sangre griega, y seguramente conocía mucho de la mitología, pero debía desecharla y continuar nutriéndose con la Palabra de Dios.


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