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José De Segovia nos presenta todos los miércoles el espacio "Blog Abierto".

Scorsese estudió en el Seminario de la Archidiócesis de Nueva York, la Escuela de la Catedral. Iba luego a entrar en la Universidad católica de Fordham, pero no lo aceptaron. Por lo que va a la Universidad de Nueva York, donde un profesor llamado Haig Manoogian le descubre que “podía expresar todo lo que sentía a través del cine”.

Esa es su vocación: “Me he hecho director para expresarme todo yo y también mi relación con la religión”. No es casualidad por lo tanto su afición por el cine negro, donde ve reflejados los mismos aspectos de la idea de sufrimiento y redención, que le obsesionan.

En la película que le dio a conocer internacionalmente, Malas calles (1973), hay una escena en la que el protagonista se enfrenta a la penitencia que le impone su confesor, diciendo: “Los pecados no se expían en la iglesia, sino en la calle”.

Fuente: Protestante Digital