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El segundo nivel que podemos o debemos tener en cuenta el contexto de todo el libro en el que se encuentra el pasaje, que es la unidad del texto como un todo, para que nos ayude a entender ese pasaje en particular.

Aunque es importante leer cada pasaje en el contexto más inmediato que le rodea, también es importante leerlo en el contexto de todo el libro en el cual aparece —ya sea en Juan, Jueces, Santiago o en otro libro de la Biblia. Esta fue la manera en que Dios nos dio la mayoría de la Biblia, inspirando a cada autor en particular a escribir libros, los cuales fueron recibidos por los primeros lectores libro por libro.

A veces el pasaje en particular que estamos estudiando encaja en un argumento que se desarrolla a lo largo de todo ese libro de la Biblia. Puede haber puntos en el pasaje en cuestión que desarrollan temas que fluyen a lo largo de ese libro; entonces los puntos se hacen mucho más claros vistos a la luz de cómo el libro trata ese tema en otras partes.

En algunos casos, la historia fluye a lo largo de varios libros de nuestra Biblia que alguna vez estuvieron conectados como narrativas prolongadas (por ejemplo, la historia de Moisés en Éxodo fluye desde la historia de José en Génesis, y 1ro de Samuel hasta 2 Reyes son una extensa historia; así lo son Lucas más los Hechos).

Una concordancia nos puede ayudar a ver cómo son usadas ciertas palabras en otros lugares dentro del mismo libro. Uno puede practicar esto siguiendo la palabra “ley” o “Espíritu” a lo largo de Gálatas. Si alguien desea desarrollar esa habilidad de manera más amplia, en vez de usar una concordancia, simplemente que lea todo Gálatas y haga su propio listado de algunos temas, así como de las referencias de los versos donde cada tema aparece.