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Más de 245 millones de cristianos en el mundo sufren persecución extrema por causa de su fe.

Más de 245 millones de cristianos en el mundo sufren persecución alta, muy alta o extrema por causa de su fe. Estamos a su lado para darles nuestro apoyo.

A principios del siglo segundo se habían fundado iglesias en la mayoría de Europa y el norte de África. Se dice que en las provincias de Asia Menor los templos de los dioses estaban casi abandonados y los cristianos eran en todas partes una multitud. Se aceptaban como norma de fe las doctrinas apostólicas, y la ordenanza del bautismo era el “rito” de iniciación al cristianismo. No deja de ser interesante notar que hacia el año 120 los registros indican que también se aplicaba bautismo por aspersión, y se observaba el día del Señor. No existía distinción entre obispo y anciano aún.

El hecho más relevante en este periodo son las persecuciones. Si bien no fueron durante todo este periodo, abundaron.

El Cristianismo destacaba en conducta y sujeción a las autoridades a menos que se les pidiese hacer algo que atentase contra las ordenanzas divinas. La adoración y la religión sobre abundaban en el imperio, no había exclusión, incluso se les habría ofrecido a los cristianos una imagen de Cristo en el Panteón, pero estos rechazaron la oferta.

Estas actitudes, junto con la negativa de adorar al emperador le costaron al cristianismo el descontento de las masas, quienes les acusaban de desleales y conspiradores. El cristianismo comenzó a tomar ciertos resguardos, pero las reuniones secretas, junto con actividades de participación limitada (como la cena del Señor) eran mal vista por los gobernantes. Rumores hostiles comenzaron a circular, como por ejemplo, que los cristianos eran caníbales pues bebían sangre y comían carne en reuniones secretas.

El sistema de gobierno en las congregaciones era algo observado con desprecio, un gobierno igualitario de personas que lideran en base al servicio a otros no era lo acostumbrado. A lo anterior se suma que los cristianos de aquel entonces no hacían distinción entre esclavo y libre, amo y señor, esto era a tal punto, que el esclavo de alguien que asistía a la congregación podría ser el obispo que presidía dicha congregación. Estos factores, junto con las repercusiones que traían, hacían a los cristianos personas no gratas para la sociedad y el gobierno, a tal punto, que el cristianismo fue “prohibido”.

Desde el reinado de Trajano al de Antonino Pío (96 – 161), el cristianismo no se reconoció, aunque tampoco se persiguió severamente. Bajo los emperadores Nerva, Trajano, Adriano, y Antonino Pío, quienes junto a Marco Aurelio se les conocieron como los “cinco buenos emperadores”, no se podía arrestar a ningún cristiano sin querella definida y comprobada. Así que el espíritu de la época fue más bien ignorarlos, aunque no faltó quien se querelló en contra de alguna actitud o conducta cristiana, y los gobernantes de turno se vieron obligados a reaccionar si no había retracción, los cristianos eran castigados con la muerte, añadiendo a algunos mártires durante esta época como Simeón, Obispo sucesor de Jerusalén, e Ignacio Obispo de Alejandría.

Marco Aurelio

De la lista de “cinco buenos emperadores”, la historia dice que Marco Aurelio (161 -180) fue el mejor. Era prominente escritor, de ética intachable, pero gran perseguidor de los cristianos. La razón de persecución era simple, Marco Aurelio quería volver a los inicios, y en los inicios, la religión romana no contemplaba en lo más mínimo algo como el cristianismo. Muchos miles de cristianos fueron decapitados, entregados a las fieras, muertos en la arena del coliseo, entre otros medios de ejecución. La historia ha querido recordar con especial énfasis a Policarpo de Esmirna y a Justino Mártir quienes murieron como mártires durante este periodo. Policarpo

Obispo de Esmirna en Asia Menor, murió en el año 155. Cuando lo llevaron ante el gobernador y lo instaron a maldecir el nombre de Jesucristo, contestó: “Ochenta y seis años le he servido y todo lo que me ha hecho es bien, ¿cómo podría maldecirle? ¡Mi Señor y Salvador!” Luego lo quemaron vivo en la hoguera.

Justino Mártir

Fue un filósofo que continuó enseñando después de aceptar el cristianismo. Se trataba de uno de los hombres más capaces de su época y uno de los principales defensores de la fe. Sus libros, aún existentes, ofrecen mucha y valiosa información acerca de la iglesia a mediados del segundo siglo. Su martirio ocurrió en Roma el año 166.

Séptimio Severo y Decio

En el año 202 Septimio Severo empezó una terrible persecución que duraría nueve años, costándole la vida a miles de cristianos, no sólo en Europa sino particularmente en Egipto y el norte de África. Severo era tan morboso y cruel que muchos historiadores vieron en él la figura del anticristo. En el año 211 el nuevo emperador Caracalla (211-217) confirmó la ciudadanía de toda persona en Roma que no fuese esclava, lo que trajo un respiro a algunos cristianos quienes no podrían ser maltratados ni entregados a la muerte, pero esta breve “tranquilidad” duraría hasta la llegada del emperador Decio (249-251), quien desató una terrible persecución. Por fortuna su reinado fue muy corto. Después de Decio vendrían más de 50 años de relativa calma, sólo con persecuciones locales y acotadas.

Diocleciano

La última, sistemática, y más terrible de todas las persecuciones fue durante el reinado de Diocleciano y sus sucesores, desde el año 303 al 310. En una serie de edictos se ordenó: quemar cada ejemplar de la Biblia, derribar las iglesias levantadas en todo el imperio, quitar la ciudadanía a quienes no renunciasen al cristianismo. La práctica muchas veces fue encerrar a los cristianos en los lugares en donde se congregaban e incendiarlos. Diocleciano también se caracterizó por hacer esclavos a cientos de cristianos para trabajos forzados y luego asesinarles.

Se dice que Diocleciano erigió un monumento con la inscripción: “En honor de la exterminación de la superstición cristiana”. Diocleciano abdicó al trono imperial en el año 305, pero sus sucesores, Galerio y Constancio, continuaron la persecución durante seis años más. Lo paradójico de todo esto es que será Constantino, hijo de Constancio, quien años más tarde promulgue el famoso Edicto de Tolerancia que volvería a permitir y aceptar la religión y culto cristianos, deteniendo así, la persecución.

Formación del canon

Muy probablemente todos los escritos del Nuevo testamento estaban terminados y se encontraban en circulación para el año 110 , sin embargo, el establecimiento del canon no había ocurrido. No todos los libros se aceptaban como inspirados, de hecho, muchos fueron cuestionados como por ejemplo Hebreos, Santiago, Segunda de Pedro, entre otros. Después de concilios y sometimiento a veredicto, con toda probabilidad se estableció el reconocimiento del “canon”, no antes de siglo IV. Este tema es una arista de estudio de tal envergadura que se desafía al lector a considerar estudiarla en detalle y con altura de miras.

Gobierno Eclesiástico

Al comienzo, los apóstoles gozaban del privilegio de autoridad (casi incuestionable) en la iglesia, luego, las congregaciones tendrían sus autoridades locales, gozando de pastores, ancianos, u obispos, para la función de liderazgo. Cuando se escribió Hechos, y Pablo escribió a Timoteo, los títulos “obispos” y “ancianos” se aplicaron libremente a los mismos funcionarios de la iglesia. Sin embargo, cerca del año 125, encontramos que los obispos eran los que celebraban los concilios y definían las leyes, haciendo de la forma episcopal de gobierno la principal y dominante.

La pérdida de los apóstoles hizo necesario elegir nuevos líderes. A causa del crecimiento y el alcance de la iglesia, se hicieron estrictamente necesarias normas de liderazgo y también disciplina. Si a lo anterior se suma la necesidad de una organización eficiente en tiempos de persecución, es de esperar, que la iglesia buscase un liderazgo que cumpliese con dicho objetivo.

El nacimiento de sectas y herejías en la iglesia hizo que fuese necesario un liderazgo que diese respuesta a estas, e idealmente, en conjunto y unanimidad. Se debe mencionar que para el siglo segundo la figura del obispo se había alzado sobre el resto de la congregación, muy probablemente por la influencia de la cultura.

La historia atestigua que los obispos se veían como iguales entre ellos, nunca buscando sobreponerse uno a otro, ninguno reclamó para sí poder o autoridad universal, salvo el obispo de Roma.

Desarrollo de la doctrina

La doctrina pasó a ser de un instrumento para la fe, a la prueba o evidencia del cristianismo. “El credo de los apóstoles”, la más antigua y sencilla declaración de la fe cristiana, se compuso durante este periodo. Surgieron tres grandes escuelas de teología: en Alejandría, en Asia Menor y en el norte de África. Estas escuelas se establecieron para instruir a los que venían de hogares paganos y habían aceptado la fe cristiana, pero pronto se desarrollaron como centros de investigación de las doctrinas de la iglesia.

Alejandría

Se fundó en el año 180, por Panteno, ex-filósofo estoico, pero como cristiano era eminente por el fervor y la elocuencia de la enseñanza oral. Luego le siguió Clemente de Alejandría (150- 215 ). Varios de sus libros, casi todos en defensa del cristianismo contra el paganismo, aún existen. Aunque el más grande de la escuela Alejandrina, y el expositor más capaz de todo el período fue Orígenes (185-254), quien enseñó y escribió sobre muchos temas, mostrando gran conocimiento y poder intelectual.

Asia Menor

No tenía un único centro de reunión, ya que estaba formada por un grupo de maestros y escritores de teología. Su gran representante fue Ireneo que combinó el celo del evangelista con la habilidad del escritor consumado. Sus últimos años los pasó en Galia, Francia, fue obispo y murió como mártir alrededor del año 200.

Norte de África

Estaba en Cártago, e hizo más que cualquiera de las otras escuelas para darle forma al pensamiento teológico de Europa. Los dos nombres más grandes de esta escuela fueron los del brillante y fervoroso Tertuliano (160-220) y el de Cipriano, el más conservador pero hábil obispo que murió como mártir en la persecución bajo Decio (258).

Desarrollo de herejías

Junto con el desarrollo de la doctrina teológica estuvo el nacimiento de las herejías y movimientos de comportamientos sectarios. Cuando la iglesia estuvo compuesta en su mayoría por griegos, y en especial los griegos místicos y tendenciosos de Asia Menor, surgieron toda clase de opiniones y teorías que se desarrollaron con fuerza en la iglesia.

Los gnósticos

No son fáciles de definir por ser muy variados en sus doctrinas. Surgieron en Asia Menor, eran un injerto del cristianismo sobre el paganismo. Creían que del Dios supremo emanaba un gran número de deidades inferiores, algunas benéficas, otras malignas. Por medio de estas el mundo se creó con su mezcla de bien y mal. Consideraban que en Cristo (una de estas emanaciones) moró por un tiempo la deidad. Interpretaban las Escrituras de una manera alegórica, haciendo que cada declaración significara lo que parecía más adecuado al intérprete. Florecieron durante el siglo segundo. Los Ebionitas

Cristianos judíos que insistían que las leyes y costumbres judaicas debían ser observadas. Rechazaban los escritos de Pablo porque estos reconocían a los gentiles como cristianos.

Los Maniqueos

De origen persa, se les llamó así debido a su fundador, Maní, a quien el gobierno persa mató en el año 276. Enseñaban que el universo se compone de dos reinos, uno de luz y otro de tinieblas, y que cada uno lucha por el dominio en la naturaleza y en el hombre. Rechazaban a Jesús, pero creían en un “Cristo Celestial”. Eran severos en el ascetismo y renunciaban al matrimonio. Los persiguieron tanto los emperadores paganos, como los cristianos. Agustín, el más grande teólogo de la iglesia, fue maniqueo antes de su conversión.

Los Montanistas

Así llamados a causa de su fundador, Montano, casi no pueden clasificarse entre las sectas herejes, aunque la iglesia condenó sus enseñanzas. Eran puritanos que reclamaban volver a la sencillez de los cristianos primitivos. Creían en el sacerdocio de todos los verdaderos creyentes y no en las órdenes del ministerio. Observaban una disciplina estricta en la iglesia. Consideraban los dones de profecía como el privilegio de los discípulos, y tenían muchos profetas entre sus miembros. Tertuliano, uno de los principales entre los padres primitivos, abrazó sus ideas y escribió en defensa de ellos. En la modernidad, Juan Wesley aprobó a Montano y a la mayoría de sus enseñanzas.

Nota: Los registros históricos que tenemos de estos grupos son precisamente los escritos en contra de ellos. Habría sido interesante leer su doctrina, lamentablemente hoy no existen.

Situación de la iglesia

Había sido purificada a causa de las persecuciones y poseía una enseñanza “unificada”. La iglesia era organizada y estaba en todo el imperio liderada por obispos que las gobernaban. La iglesia crecía, y a tal punto, que hoy se calcula que un gran porcentaje del imperio habría sido cristiano. Un escenario ideal para entrar al siguiente periodo de la historia: “La Iglesia Imperial”.