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Roger Federer, sobre su esposa Mirka: "Sin ella, nada hubiera sido tan fácil".

Antes de su esperado regreso a Roland Garros, después de cuatro años de ausencia, Roger Federer se ha sincerado sobre sus sentimientos hacia quien le acompaña desde hace casi 20 años: su esposa Mirka Vavrinec. En una entrevista con Le Figaro, el tenista ha confesado que Mirka es y ha sido siempre el gran apoyo en su vida. “Es muy importante en mi vida, he aprendido mucho de ella”, ha dicho el suizo.

Federer, de 37 años, y Vavrinec, de 41, se conocieron durante los Juegos Olímpicos de Sídney, en 2000, donde ambos competían. La diferencia de edad entre ambos, ella tres años mayor que él, no solo no supuso ningún problema, sino que Federer siempre ha alabado la madurez que esto aporta a la relación. “Como todas las novias al principio de la relación, hacen que madures más rápido, y ella tenía tres años más que yo. Sabemos que un chico de 18 años y una chica de 18 no son lo mismo, los hombres maduramos más tarde”, admite el jugador.

Desde ese encuentro se volvieron inseparables. Mirka, que nació en Eslovaquia pero emigró a Suiza con solo dos años, compitió en los cuatro Gran Slam y llegó al número 76 del mundo, pero un año después de Sídney decidió retirarse del tenis y se centró en la fulgurante carrera de su novio. Desde entonces, Mirka ha sido la encargada de llevar todos los temas de relaciones públicas del tenista y sus relaciones con los medios, así como todo lo que tiene que ver con su imagen.

“Ella es muy estricta pero muy profesional. Es impresionante”, añade Federer sobre el papel que adquirió su esposa en su vida profesional. “Ella siempre estuvo ahí para mí. Me ayudó en todo lo que pudo y, sin eso, nada hubiera sido tan fácil para mí”, explica. El tenista, concentrado en el Grand Slam de París que comienza el próximo domingo después de cuatro años sin pisar tierra batida, insiste en que parte de todo su éxito es gracias a ella y a la familia que han formado juntos. “Es un sueño tener una relación así, especialmente con cuatro niños ahora”.

Los tenistas se casaron en 2009, y tienen cuatro hijos, dos parejas de gemelos. Las niñas de nueve años, Myla Rose y Charlene Riva, y dos niños de cinco, Lenny y Leo. Preguntado sobre si sus hijos seguirán sus pasos y los de su madre en el mundo del deporte, Federer tiene claro que les apoyarán en las decisiones que tomen, y asegura que no les presiona para que se conviertan en deportistas profesionales. “Lo que quieran elegir, allí estaremos apoyándoles. Sería interesante porque mi esposa y yo sabemos sobre deportes, pero no los empujamos en esa dirección. Les damos la oportunidad, pero no es una prioridad. Lo importante para nosotros es que sean buenos ciudadanos, buenas personas”.



El Tribunal Supremo rechaza débito conyugal y condena a un hombre que violó a su mujer.

El Tribunal Supremo (TS) ha rechazado que en el matrimonio exista el "débito conyugal", entendido como una obligación de la mujer y un derecho del hombre, y ha confirmado la pena de 9 años y 9 meses de prisión impuesta a un varón que violó a su esposa ejerciendo violencia e intimidación.

De este modo, la sala de lo Penal del alto tribunal ha confirmado la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Málaga, que en mayo del año pasado condenó al varón a dicha pena por un delito de agresión sexual en concurso con uno de maltrato.

Según los hechos probados de la sentencia, el 6 de julio de 2014 Manuel Jorge V.S., que llevaba 25 años casado con la víctima, la exigió tener relaciones sexuales y ante su negativa la obligó a hacerle una felación, la golpeó con "cabezazos y bofetones", la forzó y la penetró vaginalmente y lo intentó analmente.

Tras la agresión sexual, la víctima se fue a comisaría a denunciar los hechos y de ahí a un centro sanitario donde se le atendió médicamente.

La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Vicente Magro, subraya que en este caso concurre una conducta de dominación sexual del marido con la que pretende "un reconocimiento de que el matrimonio lleva consigo el derecho de los cónyuges a tener acceso carnal con su pareja cuando uno de ellos quiera, pese a la negativa del otro".

Un planteamiento que rechaza el tribunal al considerar que este comportamiento ejercido "con violencia del acceso sexual mediante golpes o venciendo la voluntad de la víctima con intimidación", determina la comisión de un delito de agresión sexual (violación).

"No puede admitirse bajo ningún concepto que el acceso carnal que perseguía el recurrente, porque entendía que ese día debía ceder su pareja a sus deseos sexuales, es una especie de débito conyugal, como obligación de la mujer y derecho del hombre", destaca la sala.

Los magistrados recalcan que la libertad sexual de una mujer casada, o que vive en pareja, "emerge con la misma libertad que cualquier otra mujer", y, por tanto, estiman que conductas como las del condenado constituyen un grave atentado a la libertad sexual.

"El matrimonio no supone sumisión de un cónyuge al otro, ni mucho menos enajenación de voluntades ni correlativa adquisición de un derecho ejecutivo cuando se plantee un eventual incumplimiento de las obligaciones matrimoniales, si así puede entenderse la afectividad entre los casados o ligados por relación de análoga significación", subraya el tribunal.