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Estamos a pocos días de terminar el año y como cada fin de año comienzan los nuevos proyectos, los sueños, las cosas que queremos lograr el próximo año y que este año no hemos podido alcanzar, comenzamos a planificar algunos por meses, otros pensando en las vacaciones lo que quieren hacer, otros pensando en resolver cosas y problemas en el año que está por comenzar, pero todo esto está muy bien, pero creo que una de las cosas más importantes que debemos hacer antes de comenzar un año nuevo, es evaluar cómo terminamos este y qué cuentas tenemos pendientes de pagar.

No hablo de cuentas económicas, aunque también es importante hacerlo, pero hablo de las cuentas del corazón, esas que nos llenan mucho espacio en nuestro equipaje para continuar hacia la meta, esas que pesan más que ninguna y que pueden hacer no solo retroceder sino abandonar el camino hacia nuestra salvación.

Cuánta paz da al corazón cuando tenemos todo al día, en el caso de las mujeres, cuando tenemos la ropa limpia, la comida hecha, los platos limpios, la casa recogida y todo está hecho, en el caso de los hombres, también cuando han hecho una labor completa, cuando terminan un trabajo, cuando todo está terminado y bien y el resultado ha sido bueno, da paz al corazón tener todo al día, de igual manera le pasa al corazón, cuando estamos a cuentas completas y saldadas con todos y no hay nada pendiente, hay paz, hay gozo, nada pesa y somos verdaderamente libres.

Esa es la forma en la que debemos procurar comenzar el año nuevo, con todas las cuentas al día, es innegable que en el camino de la vida nos vamos cargando con problemas y situaciones difíciles, pero lo que es el perdón y el arrepentimiento de nuestros actos, es algo que exclusivamente depende de nosotros mismos, aunque pensemos que el problema ha sido entre dos personas, la actitud de cambio tiene que nacer en nuestro interior y con esa certeza dar pasos de fe hacia una reconciliación.

Todo esto nos lleva a reflexionar en las siguientes preguntas:

¿Estoy terminando el año con paz en mi corazón y paz con todo el mundo?

¿Tengo cuentas pendientes con alguna personas que me ha ofendido o con quien yo creo que aun teniendo la razón, no estamos en paz?

Tengo que pedir perdón a alguien? ¿Tengo todas mis cuentas al día en todas mis relaciones con los demás? Si la respuesta es sí, ¡gloria a Dios! Sigamos adelante haciendo planes y proyectos, pero si hay una pausa y viene alguien a nuestra mente, debemos detenernos y buscar la reconciliación.

Quizas es dificil llegar a tener una estrecha relación con ciertas personas, no se trata de ser amigos, colegas o estar muy cercanos, se trata de perdonar, una y otra vez hasta que nuestro corazón lo sienta, lo viva y lo crea.

La palabra de Dios nos habla de lo importante que es la reconciliación y este es un momento más que oportuno para buscar esa paz, esa unidad y ese perdón para que podamos comenzar un año nuevo diferente, lleno de gozo, de tranquilidad y sobre todo con la certeza que El Señor se agrada de nuestra vida.

Para eso la palabra de Dios nos da muchísimos consejos pero hoy hablaremos de 3 cosas que son tan importantes considerar y buscar así el estar a cuentas con todos antes que termine este año y comience el próximo:

Si no perdonamos, no somos perdonados: Mateo 6:14- 15 dice : “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”. La escritura es más que clara, si perdonamos somos perdonados, si no perdonamos no seremos perdonados, no podemos buscar nuestra limpieza si antes no limpiamos nuestro corazón, esta debería ser la principal motivación de nuestro corazón, porque continuamente fallamos al Señor, quizás no cometemos grandes delitos, pero cada día de palabra o en nuestros actos ofendemos al Señor y le pedimos perdón, buscamos que Él esté contento con nosotros, sin embargo si hay algo más en nuestro corazón hacia alguien, El Señor nos devuelve a que arreglemos esas cuentas pendientes, antes de perdonar el las nuestras. Es un acto de amor a Dios, si le amamos buscamos agradar su corazón y eso mismo nos llevará a buscar la reconciliación con otros.

Dejemos de darle ventaja al enemigo: 2 Corintios 2:10-11 dice “Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.” Cuando no perdonamos, cuando estamos a cuentas, cuando tenemos cuentas pendientes con alguien, estamos dándole ventaja al enemigo, es algo tan claro, pero a veces no lo vemos, cuando hay rencor en nuestro corazón hacia alguien y no sanamos rápidamente la herida y le buscamos para reconciliarnos, el enemigo empieza a ganar terreno en nuestros corazones, gana ventaja, el tiene muchas maquinaciones perversas en contra de los hijos de Dios y pienso que una de las que más resultado le da es la división y la falta de reconciliación, así que es tiempo de dejar de darle ventaja al enemigo en nuestra propia vida y cerrar por completo esa puerta.

El perdón trae sanidad: Santiago 5:16 dice “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.” Un corazón que tiene falta de perdón es como un corazón enfermo, un corazón que no tiene sanidad, queremos ser sanos, pidamos al Señor que nos ayude a confesar nuestras ofensas y arreglar cuentas, para que la sanidad venga, no solo podemos estar enfermos físicamente, también podemos estar enfermos del alma y eso duele mucho más que la enfermedad física porque nos va debilitando cada día un poco más y nos roba las fuerzas.

Así que antes que termine este año, hagamos un balance no solo de lo que hemos hecho y no hemos logrado, sino antes que nada pongamos nuestras cuentas al día, busquemos la reconciliación para que podamos ser perdonados, para el enemigo no gane ventaja en nuestra vida y para que haya sanidad en nuestro corazón, cerremos esta puerta al enemigo y prosigamos hacia la meta.