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Sin ciudadanía por no dar la mano. Los apretones de manos viven horas bajas debido a la pandemia del coronavirus, pero su significado cultural y social, y su vinculación con los usos y costumbres de la sociedad occidental, no han menguado. En Alemania, un tribunal administrativo regional acaba de fallar que un libanés musulmán que tramitaba la nacionalidad alemana, y que se negó a estrechar la mano de la funcionaria que le entregaba el certificado de naturalización, no debe recibir la ciudadanía alemana.

El hombre, un libanés de 40 años que llegó a Alemania en el 2002 para estudiar alemán y luego Medicina, y que ejerce como médico en una clínica, alegó motivos familiares para no estrechar la mano de las mujeres.

El Tribunal administrativo del land (VGH) de Baden-Württemberg dictaminó el pasado viernes por escrito –tras la vista oral celebrada el pasado 20 de agosto– que quien rechaza estrechar la mano de una mujer debido a una “concepción fundamentalista de la cultura y los valores”, porque ve a las mujeres “per se como un peligro para el hombre como tentación sexual o como amenaza de que él tenga un comportamiento inmoral”, no encaja “en las condiciones alemanas de la vida”.

El asunto empezó en el 2012, cuando el médico libanés solicitó la nacionalidad por naturalización, firmó la declaración de lealtad a la Constitución alemana, así como el formulario de rechazo contra todo tipo de extremismos, y aprobó el examen de naturalización con la máxima puntuación. Pero en el 2015, al acudir a la oficina pública donde se le iba a entregar el certificado de naturalización, el hombre se negó a estrechar la mano de la funcionaria responsable, por lo que en el 2016 la autoridad competente le denegó la nacionalidad.

El hombre presentó entonces demanda contra esta decisión ante el tribunal administrativo de Stuttgart, que la rechazó en enero del 2019. El demandante acudió después al tribunal administrativo regional de Baden-Württemberg, que tampoco le da la razón, si bien le recuerda que puede apelar al Tribunal Federal Contencioso-Administrativo, con sede en Leipzig.

En su argumentación, los jueces del tribunal de Baden-Württemberg que analizaron el caso sostienen que “en Alemania, como en otros países occidentales, el apretón de manos es un ritual no verbal de saludo y de despedida, corriente, que se realiza independientemente del estatus social, el sexo u otras características personales de las personas involucradas, y su práctica se remonta a hace siglos”. Además, arguyeron que “el apretón de manos también tiene un significado legal; simboliza la celebración de un contrato”. Por tanto, estrecharse la mano entre dos personas es un acto “profundamente arraigado en la vida social, cultural y jurídica, y se aplica independientemente del sexo”, prosigue el texto.

El médico libanés había asegurado que no quiso darle la mano a la funcionaria porque le había prometido a su esposa –con la que se casó hace diez años- que nunca estrecharía la mano de una mujer. La esposa del demandante es una alemana de fe islámica, nacida en Alemania de padres sirios. En el 2018, en plena brega legal por el caso, el demandante adujo que tampoco daría la mano a hombres, y que lo que pretendía era afirmar la igualdad entre hombres y mujeres. Pero el tribunal replicó que ve tales explicaciones como un mero movimiento táctico.

En la sentencia, el tribunal administrativo de Baden-Württemberg determinó que quien se niegue a dar la mano por motivos específicos de género está vulnerando el principio de igualdad consagrado en el artículo número 3 de la Constitución alemana. Además, añadieron los jueces, la conducta del hombre contribuye a validar el impacto de una “convicción salafista” de las relaciones sociales entre hombres y mujeres. El salafismo es una corriente islámica radical ultraconservadora de matriz suní que defiende una lectura literal y ortodoxa del Corán y del resto de escrituras sagradas.

Los magistrados de este tribunal escribieron también en su fallo que, aunque ahora con el coronavirus las autoridades sanitarias han indicado que la gente no debe saludarse con apretones de manos, cabe esperar que, “debido a su larga tradición histórica”, cuando la pandemia termine el apretón de manos regrese al uso social habitual. Y recuerdan que esta modalidad de saludo sobrevivió ya en el pasado a otras infecciones de alcance global.