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Las células que nos hacen más listos que los chimpancés y... la inteligencia artificial.

Hasta ahora se creía que el cerebro de los mamíferos es esencialmente similar en todas las especies de animales. Sin embargo, debe haber alguna razón por la que los humanos evolucionaron como lo hicieron, diferenciándose del resto. Otros mamíferos pueden formar recuerdos, aprender y pensar, pero no al nivel de los humanos. Incluso un niño pequeño supera rápidamente a otros grandes simios en la capacidad de aprendizaje.

Entonces, ¿dónde está la diferencia? INNOVADORES habla con Rodrigo Quian Quiroga, neurocientífico de la Universidad de Leicester, sobre el cerebro, la memoria y la inteligencia artificial (IA). Quian ha participado en Madrid en el think tank sobre innovación Future Trends Forum organizado por la Fundación Bankinter. El investigador acaba de publicar en la revista científica Cell un estudio en el que ha identificado qué es lo que hace que el cerebro humano, y por tanto el ser humano, sea único en el mundo animal.

Ha descubierto una diferencia fundamental entre el cerebro de los animales y el de los humanos, lo que podría ser clave para comprender la inteligencia humana. "Lo que hemos descubierto en los últimos 20 años duplica lo que se sabía del cerebro en toda la historia de la humanidad. Hay cosas que estamos viendo que nos están dando las claves de la inteligencia humana", avanza.

El trabajo de este experto se centra en responder a una de sus obsesiones: encontrar la respuesta a la pregunta ‘¿cuál es la base de las capacidades cognitivas del ser humano?’. "Creo que la respuesta está en entender la base de la inteligencia humana, fundada en la codificación de las memorias, que es el alfabeto de nuestros pensamientos. Eso es lo que nos hace diferentes a la inteligencia artificial, que está muy lejos de nosotros todavía, pero también nos hace diferentes a los chimpancés. Es curioso que nuestro cerebro sea sólo tres veces mayor que el de los chimpancés, pero que no seamos tres veces más inteligentes que ellos, sino muchísimo más. Y no es que no sean inteligentes, pero no pueden filosofar, por ejemplo".

La hipótesis del equipo de Quian Quiroga es que hay unas células "conceptuales" que podrían ser la clave de la memoria humana y de nuestras habilidades cognitivas únicas. Esas neuronas, que se encuentran en el hipocampo -una parte del cerebro asociada con la memoria-, procesan la información de manera muy distinta. Los investigadores no han encontrado estas neuronas, ni algo análogo, en monos ni en ratas. "Si hay algo distinto en el ser humano, puede que sea lo que nos hace mucho más inteligentes. Nosotros hemos bautizado a estas células como ‘neuronas Jennifer Aniston’, porque hicimos un experimento usando fotos de la actriz", explica Quian Quiroga.

Cerebro y recuerdos

Hemos descubierto que nuestras ‘neuronas Jennifer Aniston’ se encienden cuando se les muestra algo o a alguien que conocen, aunque lo saques del contexto. "Si muestras a una persona una fotografía de esa actriz, da igual que se cambie de ropa o la muestres en otro escenario, el sujeto será capaz de reconocerla. También se activan esas neuronas cuando el sujeto ve o escucha el nombre de la actriz".

En ratas, estos estudios han dado resultados totalmente distintos. Una reorganización de la arena del lugar donde se hace el experimento o mover un poco un objeto desencadena el uso de un grupo de neuronas totalmente distinto. Una rata recuerda las cosas en su contexto, por lo que si lo cambias, la concepción neuronal cambia.

"Es como si la rata hiciese una foto fija de la experiencia y la memorizase, por lo que si cambias algo, aunque sea mínimo, ya no reconoce esa foto fija. Por el contrario, el cerebro humano más que recordar, busca entender, saca un aprendizaje. Las células humanas memorizan una representación abstracta, conceptual, por lo que podemos extrapolar información", puntualiza el neurocientífico español.

Las barreras de la inteligencia artificial

El experto considera que el gran fallo de la inteligencia artificial es que estos sistemas buscan soluciones a problemas concretos, pero lo que falta es desarrollar la inteligencia general. "La máquina aprende algo concreto que nunca sirve para hacer otra cosa, ya que aprenden algoritmos para solucionar un problema determinado. Si cambias algo, el algoritmo debe ser entrenado otra vez desde cero. Esa es la gran barrera que todavía tiene la IA; no tiene la capacidad de abstraer un resultado, es como el caso de la rata. Y aunque sería posible hacer estos cambios tecnológicamente, la industria se está dirigiendo hacia el otro lado", incide.

Según Quian Quiroga, el sistema educativo actual está mal porque se nos enseña a memorizar a pesar de que el cerebro no aprende así. "Si cito algo de memoria tú pensarás que soy inteligente, pero no, tengo memoria, que es algo muy distinto. En los colegios se refuerza justamente lo malo, porque memorizar demasiado va en contra del aprendizaje".

Por ello, en opinión del investigador español, se debería enseñar por "pilares de conocimiento". "En vez de tener sólo una serie de hechos aislados, lo que hay que tener es una base y luego generar una maraña de asociaciones, el contexto. Así es como recordamos las cosas para siempre", concluye el neurocientífico.