En la actualidad Dios siempre usa diferentes maneras para hablarnos. Puede ser que no percibamos de una forma audible su voz, pero él usará, diariamente, algún medio para hablarnos a cada uno de nosotros, en cualquier circunstancia que nos encontremos.
Su dulce voz, esa voz que tiene como característica que invade y llena nuestros corazones de gozo, paz y consuelo. Una voz incomparable que refresca diariamente nuestras almas y nos impulsa a seguir adelante en la vida.
Escucha la voz de Dios, en cualquiera de sus formas. A través de la naturaleza, en la voz de un predicador, en el buen consejo de un hermano o amigo, en la dulzura de un canto, Dios siempre te hablará. Tú debes responder: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”