¡No te pases de la raya!

Escrito por el 10 de febrero de 2022

El amor conyugal trae consigo cosas fascinantes. Es la gran aventura de la vida que vale la pena experimentar a plenitud. Para ello hay que preparar el camino.

Si de verdad queremos vivir un matrimonio pleno y feliz hay que vivir un noviazgo rebosantemente sano. Una relación que sea una verdadera ruta al altar. Y con esto no me refiero a uno libre de problemas, sino honesto, cabal.

La soltería son los años para “ponerte listo” para que, en su momento, cuando llegues al matrimonio tengas mucho, muchísimo que ofrecer a tu pareja.

El amor en el noviazgo debe protegerse como uno de los mayores tesoros. Hay que cuidarlo como se cuida una rosa en el rosal la cual no se arranca antes de tiempo, por muy bella que esté.

Cuando uno ve el botón de una rosa, cerrado, pequeño, frágil, nos causa ternura y quizá hasta nos dé por arrancarlo. Pero si lo hacemos, por mucha agua y cuidados que le demos esta no florecerá. No podremos ver una rosa brotar, abrirse y llegar a su máximo esplendor. La rosa morirá al poco tiempo.

Lo mismo pasará con el amor de novios si no le tratamos con delicadeza y cuidados. Y lo más peligroso es que muchas veces se llegará al altar sin ser totalmente conscientes de que llevan un amor ya marchito, demasiado malgastado… Arrancado ante de tiempo…

Hay límites sanos que conviene vivir durante la etapa del noviazgo, límites que lejos de restricciones son ingredientes necesarios para crecer en el amor verdadero.


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